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Los efectos del vertido del Prestige aún
siguen presentes cuando se cumplen seis meses de la catástrofe
ecológica. Muchas áreas de costa --unas 250
playas-- continúan contaminadas, mientras el petrolero
hundido sigue vertiendo unas dos toneladas de fuel al día
y el Gobierno se esfuerza en dar una sensación de "falsa
normalidad". Éste es el diagnóstico efectuado
por la organización ecologista Greenpeace en un informe
dado a conocer ayer.
Según Greenpeace, además,
ninguna de las medidas que se han tomado garantiza que no
se puede repetir la tragedia. El PSOE, que ayer presentó
160 preguntas escritas al Congreso sobre la catástrofe,
coincide en ese diagnóstico. Los socialistas reiteraron
también la petición de una comisión de
investigación.
El vicepresidente primero del Gobierno,
Mariano Rajoy, habló ayer en Vigo de que "sólo
quedan restos de combustible en las rocas de algunas playas",
entre ellas "tres o cuatro" de la Costa de la Muerte.
También reiteró que el próximo 1 de junio
la costa estará ya completamente limpia, en lo que
definió como "un mensaje de optimismo".
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