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Análisis practicados en Brest, al
oeste de Francia, confirmaron que el combustible que llegó
al litoral francés procede del "Prestige",
el petrolero hundido en noviembre pasado frente a las costas
del noreste de España.
Ayer, en regiones más al norte, como
Montalivet y Soulac, las placas de fuel ostentaban tamaños
de entre 20 y 30 cm de diámetro. 700 mil pájaros
migratorios llegados desde el norte de Europa están
actualmente en la región y corren serio peligro.
Organizaciones ecologistas francesas se negaron
a que los voluntarios retiraran el fuel de las playas, como
ocurre en España. A las razones sanitarias se
trata de una sustancia tóxica le suman otra política:
quieren que las compañías responsables de los
vertidos se hagan cargo de financiar la limpieza de las costas.
El viernes, el presidente Jacques Chirac
había advertido que Francia perseguiría judicialmente
a los propietarios y tripulantes de barcos que no respeten
las normas marítimas. "Francia y Europa no permitirán
que oscuros empresarios, truhanes del mar, se beneficien cínicamente
de la falta de transparencia", dijo.
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