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La gran superficie de vertido del Prestige
está a su vez formada por 1.000 manchas, las mayores
son de 400 m2, y regueros de bolas de fuel, con un tamaño
de entre 30 centímetros y un metro de diámetro.
El fuel se encontraba esparcido en un área de 12.347
km2, según explicó el consejero cántabro
de Medio Ambiente, José Luis Gil.
Con el fin de recoger la mayor parte posible
de esta gran mancha, 118 pesqueros de Cantabria y País
Vasco partieron ayer rumbo al fuel. "El vertido está
cada vez más fragmentado, más disperso y más
difícil de recoger", aclaró Gil.
La costa gallega, desde Carnota a Ferrol,
ha recibido una nueva oleada de fuel. El futuro tampoco es
esperanzador: las fotografías tomadas por satélite
por la Agencia Espacial Europea el día 16 muestran
mucho vertido en el mar, con un gran frente que se sitúa
en paralelo a la costa (desde Fisterra hasta la zona gallega
del Cantábrico).
La Xunta anunció inversiones por
1.663 millones de euros para paliar los efectos de la catástrofe
del Prestige, cuya popa, según el vicepresidente primero
del Gobierno, Mariano Rajoy, expulsa ya una tonelada diaria
de fuel. Los EE UU ofrecieron ayuda técnica para solucionar
el problema del fuel que aún hay en el buque.
El PSOE estima en 7.000 millones de euros
el coste de la catástrofe (cuatro veces más
de lo calculado por el Gobierno). El secretario de política
municipal del PSOE, Álvaro Cuesta, aseguró que
"Aznar está convirtiendo el Parlamento en el eje
de todos los males del Gobierno".
El chapapote llega a La Concha.
Los operarios de limpieza recogieron ayer
90 kilos de fuel de las playas de Guipúzcoa, entre
ellas la de La Concha, en San Sebastián (en la imagen),
donde ayer aparecieron galletas de carburante. Además,
ocho aves han muerto en el litoral vasco. Para hoy se espera
más fuel.
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