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| La policía marítima
portuguesa prepara una barrera flotante para proteger
la costa y el río Minho del petróleo
en Camin-ha, al norte del país. |
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| Infografía |
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PARIS.- Las manchas de hidrocarburo que derramó
el petrolero liberiano Prestige, hundido hace dos semanas
frente a Galicia, podrían llegar en cinco o seis días
a las costas francesas si se mantiene la trayectoria actual,
advirtieron ayer fuentes de la aduana de ese país.
El gobierno de Jacques Chirac lanzó un plan para afrontar
el avance y la eventual llegada de la marea negra, que tratará
de frenar con una decena de barcos pesqueros equipados con
redes especiales y dos naves con bombas para absorber el crudo.
El plan se pondrá en marcha mañana, luego de
que anteayer se avistaran manchas de combustible a 250 kilómetros
de las costas francesas, en la zona de Aquitaine.
Las costas más amenazadas, según el subsecretario
de Navegación, Dominique Bussereau, son las de Aquitaine,
Poitou Charentes y Pays de la Loire.
Por su parte, el primer ministro francés, Jean-Pierre
Raffarin, aseguró que "no estamos ante una situación
de extrema urgencia", pero afirmó que se destinarán
"todos los medios necesarios" para que el gobierno
no se vea sorprendido como ocurrió con la marea negra
del Erika frente a las costas de Bretaña (noroeste),
en 1999.
Inspecciones sistemáticas
En tanto, el presidente Jacques Chirac consideró
que los daños ecológicos causados por el Prestige
son "un escándalo nacional que debe cesar"
porque "una sociedad civilizada no puede tolerar sobre
las rutas marítimas comportamientos bárbaros".
El jefe de Estado francés ordenó, en consecuencia,
la creación de un comité interministerial bajo
la supervisión de Raffarin para abocarse al problema
de manera permanente.
Asimismo, el gobierno anunció que a partir del próximo
1° de enero se realizarán inspecciones sistemáticas
a todos los petroleros de un sólo casco de más
de 15 años de antigüedad que lleguen a los puertos
franceses.
El Prestige sufrió daños el pasado 13 de noviembre
y seis días después se hundió en el Atlántico,
a 270 kilómetros de las costas de Galicia, cuando era
remolcado mar afuera, derramando parte de las 77.000 toneladas
de combustible que cargaba en sus bodegas.
El derrame contaminó unas 17 playas gallegas y causó
la muerte o afectó seriamente miles de aves marinas,
grandes cantidades de peces y varios delfines.
Además de Francia, la marea negra también amenaza
las costas del norte portugués, donde varias unidades
navales, aviones de la Fuerza Aérea y un sistema de
boyas han controlado con exactitud el movimiento del fuel
derramado.
El martes por la tarde, las autoridades españolas extendieron
la prohibición de pescar y recoger mariscos en 914
kilómetros de costa gallega, desde la aldea pescadora
de Cedeira, en el Norte, a La Guardia, en el Sur, junto a
la frontera con Portugal.
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