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La organización ecologista Greenpeace
remitió ayer una carta a la Comisión Europea
en la que solicita la apertura de un "expediente de queja"
contra el Gobierno español por su decisión de
alejar el Prestige de la costa después del accidente
que finalmente llevó al buque a pique.
El texto, firmado por el director ejecutivo
de Greenpeace en España, Juan López de Uralde,
afirma que cuando el Gobierno decidió alejar el petrolero
de la costa incumplió una directiva comunitaria sobre
residuos, "causando con ello unas repercusiones medioambientales
y sociales de gran magnitud".
En su denuncia, Greenpeace recuerda que
el petrolero "ha estado descargando residuos" al
verter fuel de modo ininterrumpido "por la costa gallega
desde el día 13 de noviembre de 2002".
Dado que el vertido del Prestige tuvo lugar
en aguas de jurisdicción española, añade
la carta, "es evidente que España estaba obligada
a asegurar que los residuos de combustible" se gestionaran
"de una forma segura".
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