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SANTIAGO. El vicepresidente del Gobierno,
Mariano Rajoy, y el consejero de Pesca de la Xunta, Enrique
López Veiga, coincidieron ayer en pedir a los voluntarios
que se presentan a centenares en toda España para colaborar
en las tareas de limpieza de las playas de Galicia, que retrasen
su viaje a la Comunidad «dos o tres semanas»,
para no aumentar el caos.
El centro de coordinación del voluntariado
instalado en la Delegación del Gobierno en Galicia
tiene ya confirmada la presencia de más de 3.500 personas,
que, a juicio del Ministerio de Medio Ambiente, «superan
las necesidades» actuales, pese a que ya están
afectadas por la marea negra 183 playas y más de 900
kilómetros de litoral, en los que una masa viscosa,
densa y olor penetrante se ha pegado literalmente a las rocas
de los acantilados.
El ministro de Defensa, Federico Trillo,
ordenó ayer que se suspendieran las actividades de
la Escuela Naval y Militar de Marín, para que sus 500
alumnos y profesores colaboren en las tareas de limpieza,
sólo unas horas después de que el Parlamento
de Galicia aprobara una resolución reclamando una mayor
presencia del Ejército en las tareas. El secretario
general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero
también había exigido a Aznar que ordenara la
participación plena de las Fuerzas Armadas y las de
Seguridad en la lucha contra la contaminación.
Pero ni los llamamientos de los responsables
de las administraciones ni el malestar patente por la falta
de medios consiguen frenar una auténtica avalancha
de solidaridad. Ayuntamientos y Universidades han anunciado
el envío de centenares de voluntarios desde todos los
puntos de la geografía española. Para recibirlos,
el Ejército -que utilizará cincuenta camiones
para llevar 3.500 colchones y almohadas y 7.000 mantas a los
voluntarios- habilitará los pabellones deportivos de
Corcubión, Finisterre, Muxía, Malpica, Laxe,
Vimienza, Malpica y Porto do Son. No será suficiente.
Los teléfonos del centro de coordinación seguían
ayer colapsados.
Mientras, el equipo de especialistas de Protección
Civil de Alemania (THW) decidió ayer interrumpir sus
trabajos porque «las autoridades locales no están
en condiciones de enviar suficientes socorristas para limpiar
las playas». Su portavoz, Ralf Knoche, precisó
que «la dirección de socorro de La Coruña
está totalmente falta de efectivos», y denunció
que el Gobierno ha intentado minimizar la catástrofe.
También las organizaciones ecologistas
Adena, Greenpeace y Seo/BirdLife resaltaron que «la
falta de transparencia y el intento de minimizar el problema
están provocando un ambiente de crispación en
la sociedad», y reconocieron que «nuestras organizaciones
están saturadas de demandas y con enormes listas de
espera para participar en las labores de limpieza que no pueden
ser atendidas».
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