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Cada año se vierten al mar 10 millones
de toneladas de crudo. El principal problema deriva de los
seis mil buques petroleros que navegan en aguas internacionales
ya que sólo un tercio de los más modernos poseen
doble casco para evitar los vertidos.
El hundimiento del buque tanque Prestige,
propiedad de la empresa registrada en Liberia Mare Shipping
Inc., el pasado 19 de noviembre, con 77 mil toneladas de combustible
diesel frente a la costa noroeste de España; y el choque,
el primer día de 2003, del petrolero turco Vicky
con el buque naufragado Tricolor reavivaron en
todo el mundo la polémica sobre la seguridad en el
traslado de petróleo y gas licuado por vía marítima.
El hundimiento del Prestige,
que lleva vertidos al mar más de 20 mil toneladas que
han provocado una marea negra que afecta a miles de pájaros
de 18 especies diferentes y que se prevé provocará
la muerte del 40 por ciento de las aves pertenecientes a 38
especies protegidas de la zona conocida como Costa de la Muerte,
frente a Galicia, comenzó a compararse ya a la catástrofe
ecológica provocada por el Exxon Valdez frente a las
costas de Alaska en 1989.
Según el informe Signos vitales
2002, elaborado por el Wordwatch Institute y el Programa
de la ONU para el Medio Ambiente, la cantidad de petróleo
vertida no indica necesariamente la gravedad de sus consecuencias
en el entorno. Diversos factores inciden en el impacto:
el tipo de petróleo, el clima, la recuperación
o el control del crudo, la biodegradación y la cercanía
con los hábitats de flora y fauna. A modo de ejemplo,
el documento recuerda el accidente del Exxon Valdez que ocupó
el número 42 en el listados de los mayores incidentes
en cuanto a la cantidad de petróleo vertido pero que
causó una de las peores catástrofes ecológicas
ya que el hecho se produjo en un ecosistema prácticamente
puro. El accidente provocado por el petrolero norteamericano,
cargado con 1.294.155 barriles de crudo que encalló
en el filón de Bligh, frente a la bahía Príncipe
Guillermo, mató más de cinco mil nutrias casi
el 15 por ciento de la población de la región
y entre 300 mil y 675 mil aves marinas. Trece años
después, la mayor parte de las especies afectadas no
se ha recuperado.
Buques de doble casco
El informe del Worldwatch Institute indica,
además, que la mitad de los vertidos de petróleo
que se producen en el mundo procede de los barcos de transporte
de crudo, aunque en los últimos años parecen
haber disminuido debido a la utilización de barcos
con doble casco para proteger los buques. Diariamente, los
petroleros transportan un promedio de 107 millones de toneladas
de petróleo.
Actualmente, la legislación obliga
a los buques petroleros tener tanques separados para el lastre
y para el transporte de crudo y recomienda el doble casco
para evitar vertidos en caso de colisión (una especie
de barco dentro de otro separado por una cámara de
unos dos metros). Sin embargo, esta medida que será
obligatoria en el año 2015 hoy la cumplen pocas embarcaciones.
Entre los inconvenientes se destacan que el doble casco de
un buque reduce su capacidad de transporte en un 10 por ciento
y aumenta su costo de construcción en un 25 por ciento.
Las dos rutas más utilizadas por los
petroleros son el Canal de Suez, el Mediterráneo y
el Estrecho de Gibraltar, y la ruta del Cabo de Buena Esperanza
(Sudáfrica) que rodea las Islas Canarias y las costas
atlánticas de España y Portugal.
Los accidentes de petroleros están
relacionados también con los controles que sobre ellos
se ejercen. La mayoría de los barcos utilizan bandera
de países que no tienen suscritos acuerdos internacionales
que los obligan a cumplir con medidas de seguridad.
Liberia es el país donde están
registrados más superpetroleros (de 150 mil toneladas
y más), seguidos por Malta Chipre y Panamá,
países que también cuentan con paraísos
fiscales que proporcionan deficiente calidad de construcción
y de formación de tripulación.
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