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| Apostolos Manguras |
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Barcelona. Apostolos Manguras, de
68 años, pasó miedo mientras el Ría
de Vigo remolcaba el Prestige a alta mar.
El capitán del petrolero admitió ese hecho ante
Javier Collazo, el juez de instrucción de Corcubión,
el competente en el caso, durante su declaración del
4 de diciembre. Según publicaba ayer La Voz de
Galicia, que tuvo acceso a las declaraciones, Manguras
advirtió a la torre de control marítimo de Fisterra
de que, de seguir el rumbo noroeste 320 grados que le habían
ordenado el 14 de noviembre, el barco acabaría por
romperse en dos. A causa de su situación crítica,
Manguras, en prisión preventiva desde el 17 de noviembre,
decidió desobedecer las órdenes y trazar una
derrota paralela a la costa.
Entonces entró en escena el Ría
de Vigo (el remolcador), con la orden de arrastrar el
petrolero a alta mar pese a las quejas de Manguras: Cuando
paré las máquinas, me puse en contacto con el
Ría de Vigo y le dije que tenía
problemas en el lado de estribor. Pero el Ría
de Vigo tenía una avería y lo que hacía
era remolcarnos desviándose a la izquierda y haciendo
un círculo. Entraban muchas olas en la fisura (del
Prestige) y se había levantado la cubierta.
Entonces le dije al Ría de Vigo que no
jugase con nuestras vidas porque el barco iba a romperse.
Mientras el Ría de Vigo
desoía las protestas de Manguras, el capitán
griego lanzaba una última petición al remolcador:
Que nos dejase en el rumbo 155 y 165 grados, porque
el barco se mantenía tranquilo, que no nos remolcase
más y que nos dejase parados, sin movernos, a 60 millas
de la costa. También aquí desoyeron a
Manguras, cuyo petrolero fue remolcado mar adentro. Al
amanecer, el agujero tenía ya 30 m de largo.
En aquella misma declaración ante
el juez, que se prolongó durante doce horas, Manguras
llegó a calificar de gran error esa decisión
de las autoridades españolas de arrastrar el Prestige
a alta mar en lugar de buscarle refugio en una zona más
resguardada.
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