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El gobierno español confirmó
que se han formado dos nuevas manchas de fuel en el lugar
donde se hundió el petrolero Prestige el pasado 19
de noviembre. Esta es la peor catástrofe ecológica
en la historia de España que ahora afecta a Asturias,
Cantabria y el País Vasco y amenaza a Portugal y Francia.
Un batiscafo francés filmó
a 3.500 metros cuatro filtraciones de fuel oil de las dos
mitades en que se partió la nave. Se teme que estos
vertidos aumenten los daños provocados por una primera
marea el 13 de noviembre, cuando el Prestige tuvo una avería,
y otra más al hundirse.
Los vientos y corrientes marítimas
han alejado la segunda marea negra de las rías Bajas
pero están empujando con fuerza las placas de combustible
hacia el norte de Galicia, Asturias y El País Vasco
cuyas costas están cada vez más afectadas. Sobre
1.130 kilómetros del litoral gallego, 900 kilómetros
han sido contaminados, que incluyen a 194 playas.
La titánica lucha de los pescadores
y sus familias en las rías de Arousa, Pontevedra y
Vigo evitó que la segunda marea negra entrara en la
mayor reserva marisquera de Europa y la segunda del mundo
después de China.
Ayer por la madrugada, salieron barcos y
lanchas para continuar con las tareas contra las manchas pero
se encontraron con que de noche se había producido
el milagro y las Rías Bajas se habían salvado.
Las tres islas del Parque Natural, una magnífica
reserva de aves y mariscos, sirvieron de barrera natural pero
han pagado un alto precio.
Las costas de Ons, Sálvora y Cies
están gravemente contaminadas por la marea negra. "Es
una auténtica catástrofe", lamentó
Basilio Rada, máximo responsable de los espacios naturales
en España.
Miles de voluntarios se dirigen desde toda
España y algunos países europeos hacia Galicia
para colaborar en las tareas de limpieza. Algunos grupos ecologistas
calculan que los jóvenes sumarán unas diez mil
personas que viajan en cualquier medio de transporte e incluso
pasan la noche en la carretera.
El Ejército está construyendo
una infraestructura de carpas, sanitaria, duchas, agua potable,
y comedores para alojar a las chicas y muchachos que reciben
en el camino toda clase de ayuda de los vecinos. Cruz Roja
se ocupará de distribuir mantas y comida y prestará
atención médica, además del sistema de
sanidad gallego. Ya se han habilitado varios polideportivos
para alojar a los voluntarios.
Estado de alerta
La zona norte de Galicia ha sido alcanzada
por la marea negra, que también contaminó a
treinta playas de Asturias, 26 de Cantabria y siete de Vizcaya,
en el País Vasco. Los tres gobiernos regionales están
en estado de alerta y ya han concentrado los medios y esfuerzos
para limpiar las áreas contaminadas.
Los barcos franceses que trabajaban en Galicia
se han dirigido a toda máquina hacia el Cantábrico
para combatir la marea negra que amenaza con llegar a Francia.
También en Portugal se aprestan a
luchar contra las placas de fuel oil, que ya llegaron a Bayona,
Galicia, a once kilómetros de la frontera lusa. Un
barco anticontaminación se dirige hacia la zona.
A los centenares de mujeres y hombres del
Ejército se unió una fuerza anfibia de la Armada
que zarpó de la base naval de Rota. Además de
servir de base de apoyo a embarcaciones civiles y militares
que luchan contra la catástrofe se desplegarán
con el apoyo de zapadores de la infantería de marina
para llegar a las playas contaminadas que no tienen acceso
desde tierra. Además, contribuirán a las tareas
de limpieza en las tres islas del Parque Atlántico
(Cies, Sálvora y Ons).
Mientras tanto, continúa el enfrentamiento
entre el gobierno y la oposición, a cuyas duras críticas
se han sumado las fuerzas sindicales. La Confederación
Intersindical Gallega ha propuesto un paro general que será
secundado por otras centrales obreras
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