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JOHANNESBURGO.- Sin llamarla fracaso, los
países de América latina se mostraron decepcionados
por la Cumbre de la Tierra, que distó de proveer una
solución para la pobreza y el deterioro del medio ambiente.
La iniciativa más importante de la región, una
meta para el uso de energías limpias, fue descartada
por la Cumbre, que tampoco avanzó en el área
de comercio internacional relegando para las negociaciones
de la Organización Mundial de Comercio OMC) el debate
sobre subsidios agrícolas de países industrializados.
"Estamos muy decepcionados por la falta de la adopción
de una meta para las energías renovables," dijo
el ministro de Medio Ambiente argentino, Carlos Merenson,
al hablar en el plenario antes de la aprobación por
mayoría del plan de acción consensuado.
La Argentina sostiene que la energía es la fuente de
la sustentabilidad económica, ya que sin energía
no es posible el desarrollo, y sin el desarrollo es imposible
salir de la pobreza.
América latina había propuesto aumentar en 10%
el uso de energías renovables para 2010, excluyendo
grandes obras hidroeléctricas y el uso indiscriminado
de bosques, y prometió sostener esta meta de manera
unilateral.
Las palabras más duras fueron las del presidente de
Venezuela, Hugo Chávez. "A pesar de lo que hemos
solicitado y el 90% de la mayoría del mundo exige,
no se establecieron parámetros ni metas para la lucha
contra la pobreza y se quedó en generalidades preocupantes
-dijo-. No hay debate, parece un diálogo de sordos."
Brasil, Perú y México fueron más cautos,
destacando también algunos logros de la Cumbre. "Los
resultados son modestos frente a las expectativas creadas.
Lo que podemos rescatar es que se han forjado alianzas estratégicas
entre países con intereses comunes, no sólo
entre gobiernos sino con el sector privado y la sociedad civil,"
dijo el canciller peruano, Allan Wagner Tizón.
Destacó el acuerdo para crear un régimen internacional
que regule el uso sustentable de la biodiversidad biológica
y que reconozca, a través del uso de patentes, los
derechos de países y pueblos indígenas a los
recursos genéticos. Esta iniciativa, dijo Tizón,
fue una victoria para el llamado Grupo de Países Mega-Diversos,
que incluye a Brasil, Colombia, Perú, Ecuador, Bolivia
y México, así como a la India, China y Australia,
entre otros.
Selva y cordillera, en riesgo
Los delegados recibieron con beneplácito
la creación de un fondo especial de solidaridad, aunque
no se especificó su funcionamiento, y aplaudieron acuerdos
para la protección de recursos marítimos y de
ecosistemas de montañas.
El resultado más concreto y fundamental de la Cumbre
fue la decisión de brindar acceso a agua potable y
servicios de sanidad a mil millones de personas para 2015.
Además, los delegados latinoamericos bregaron por la
urgente adopción del protocolo de Kyoto contra el cambio
climático. "Aunque esperábamos que Kyoto
ya fuera una realidad cuando se reuniera la segunda Cumbre
de la Tierra, por lo menos nos alegramos de que Australia
y Rusia hayan anunciado aquí su intención de
ratificarlo," dijo Tizón.
Tras la aprobación formal de esos dos países,
se alcanzaría la cuota necesaria para la entrada en
vigor de Kyoto como ley internacional. El protocolo estipula
la reducción en países industrializados de las
emisiones de gases provenientes de combustibles fósiles,
responsables del efecto invernadero.
"Nos preocupa el fenómeno del Niño que
se produce cada tres años en vez de cada 50, como ocurría
antes, y nos preocupa el deshielo de los glaciares en la cordillera
de los Andes", dijo Tizón.
Citó estudios científicos que pronostican que
el ritmo actual de recalentamiento de la Tierra hará
desaparecer los glaciares de hasta 5000 metros en los próximos
15 años.
"El deshielo destruirá los ecosistemas cordilleranos,
impedirá el flujo de agua y la generación de
energía en nuestros países, y afectará
seriamente la selva amazónica. Hay que enfrentar de
modo decidido al cambio climático. No se admiten medias
tintas", dijo el funcionario peruano.
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