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JOHANNESBURGO.- En una carrera contra reloj,
los negociadores de la histórica, pero polémica
Cumbre de la Tierra llegaron anoche a un acuerdo sobre los
derechos de la mujer, la última de las trabas que impedía
alcanzar el objetivo final: un plan para combatir la pobreza
y la contaminación en los próximos años.
La sorpresa de la conferencia, sin embargo, fue el anuncio
de Rusia de que firmará el protocolo de Kyoto, que
allana la entrada en vigor del tratado.
El plan de desarrollo sustentable para el mundo -70 páginas
de recomendaciones y objetivos que intentan conciliar el crecimiento
económico, la justicia social y la protección
del medio ambiente- será firmado hoy, a pesar de la
disconformidad de varias naciones, entre ellas las latinoamericanas,
y las críticas de las ONG más importantes.
Las negociaciones para alcanzar el plan estaban trabadas desde
el lunes a la noche por una disputa sobre los derechos de
servicios para la mujer. Finalmente, anoche, Canadá,
que buscaba vincular el acceso a la salud con los derechos
humanos de las mujeres, suavizó su posición
y permitió el consenso de las 189 naciones que participaron
en la mayor conferencia organizada jamás por las Naciones
Unidas (ONU).
El gobierno canadiense intentaba garantizar los derechos de
la mujer al aborto y la anticoncepción y evitar que
algunos países de Africa y Asia justificaran la mutilación
genital femenina en términos religiosos.
Sudáfrica, la Unión Europea y varios grupo feministas
apoyaron a Canadá en el debate que ayer amenazó
a frustrar por completo la Cumbre. Pero el país norteamericano
estaba enfrentado por su vecino, Estados Unidos, que temía
que al relacionar los servicios de salud con los derechos
de la mujer se estuviese promoviendo el aborto.
Finalmente, el párrafo sobre el tema incluyó
una mención a los "derechos humanos y libertades
fundamentales", que según Canadá, deja
la puerta abierta a excesos contra la integridad física
de las mujeres.
Las acaloradas discusiones de ayer fueron una repetición
de las del lunes, cuando los negociadores sólo pudieron
llegar a un consenso sobre el uso de energías renovables
-como la solar o la eólica- luego de horas de debate.
El que era considerado como el principal obstáculo
del plan de acción fue retirado cuando la Unión
Europea abandonó su insistencia en establecer metas
específicas para impulsar el uso de la energía
renovable. El cambio de posición europea fue considerado
una victoria para Estados Unidos y los naciones exportadoras
de petróleo.
El acuerdo sobre los derechos de la mujer y la energía
renovable destrabaron el camino hacia el buscado plan de acción,
pero provocó la crítica de las organizaciones
ambientalistas, que aseguran que el plan final hará
poco para reducir la pobreza y promover un crecimiento que
no dañe el medio ambiente.
Además, las ONG dispararon en especial contra el acuerdo
sobre energía renovable porque creen que promoverá
el uso de combustibles fósiles, como el petróleo
y el carbón, a los que se responsabiliza por el calentamiento
global.
"Migajas para los pobres", dijo un comunicado del
grupo ambientalista Oxfam International, que calificó
la Cumbre como "un triunfo para la ambición y
los intereses y una tragedia para los pobres y el ambiente".
Las organizaciones ambientalistas se quejaron además
sobre el acuerdo sobre comercio, que, aseguran, profundizan
los costos ecológicos y sociales de la globalización.También
los países latinoamericanos criticaron ese consenso
porque no resuelve -según creen- el conflicto sobre
los subsidios agrícolas en las potencias mundiales
y el acceso a sus mercados.
El secretario general de la cumbre, Nitin Desai, defendió
los logros de la reunión y aseguró que había
logrado metas para rescatar los bancos de pesca y reducir
a la mitad la proporción de gente sin servicios sanitarios
para 2015.
Empujón para el protocolo
Pero en una medida que seguramente agradó
a organizadores de la Cumbre y a los ecologistas por igual,
Rusia, por medio de su premier, Mikhail Kassianov, anunció
que se esperaba ratificar próximamente el protocolo
de Kyoto contra la emisión de gases contaminantes y
el recalentamiento global. China, en otro paso inesperado,
también dijo que ratificó el acuerdo.
Esas dos ratificaciones garantizan la entrada en vigor del
Protocolo, que había sufrido un gran revés en
marzo de 2001, cuando Estados Unidos, responsable de más
del 36% de las emisiones que producen el efecto invernadero,
anunció que no lo firmaría.
Uno por uno, todos los líderes presentes advirtieron
ayer sobre el recalentamiento del planeta y probablemente
hoy Colin Powell, el secretario de Estado norteamericano que
llega en reemplazo del ausente George W. Bush, escuche varios
exhortos a que su país firme el protocolo.
Principales acuerdos
Energía: fracasó la propuesta
de fijar metas de energía renovable y se aprobó
un párrafo que contempla el aumento de este tipo de
fuentes, pero de manera voluntaria, sin especificar porcentajes
ni fechas.
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Mujer: se añadió, al párrafo que dejaba
el derecho sanitario y reproductivo femenino, "a las
legislaciones nacionales y valores culturales y religiosos",
la mención a los "derechos y libertades fundamentales".
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Ecología: se ratificó el protocolo de Kyoto
para reducir las emisiones de gas causantes del llamado efecto
invernadero.
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Pobreza: compromiso de reducir a la mitad el número
de personas sin agua corriente.
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Comercio: no se logró la reducción de subsidios
agrícolas ni la apertura de mercados por parte de países
industrializados, sólo se pidió a los países
esfuerzos concretos de dar el 0,7% del PBI al desarrollo.
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