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El desarrollo del reactor que la firma Invap
construye en Bariloche para el gobierno de Australia promedia
los plazos previstos, y la buena marcha del proceso genera
entusiasmo entre el personal de la empresa estatal rionegrina.
Se trata de una inversión del gobierno australiano
de 180 millones de dólares para la construcción
de un reactor nuclear que reemplazará a otro inglés
montado en la localidad de Lucas Heights, en el litoral marítimo
de ese país.
En 2000, Invap ganó el concurso internacional
para su construcción y puesta en marcha tras competir
con los principales prestadores tecnológicos del mundo,
con lo que nació la más importante exportación
unitaria de la historia nuclear del país.
La empresa barilochense deberá comenzar
a probar el reactor a fines de 2005 y entregarlo funcionando
(bajo el modo de "llave en mano") a principios del
año siguiente.
Pablo Abbate, uno de los jefes del proyecto,
señaló que se están cumpliendo los compromisos
adquiridos con Australia en un desarrollo que no sólo
es sofisticado desde el punto de vista tecnológico,
sino también administrativo.
"Estamos obligados a comunicarnos a
diario con empresas alemanas, rusas, francesas, húngaras,
con unas 20 distintas de todo el mundo, con su idiosincracia
e idiomas particulares, con diferencias horarias y políticas".
Agregó que "eso es parte de
un aprendizaje que nos pone en condiciones de gerenciar un
proyecto muy complejo, como pocas empresas pueden hacerlo
en el mundo".
El proyecto demanda el trabajo de 150 personas,
entre operarios, administrativos e ingenieros especializados
en las más diversas tareas, como aeronáutica,
software y hardware, materiales, además de proyectistas
y especialistas en energía nuclear.
Todos ellos se reparten entre tres edificios
de la firma en el centro de Bariloche, y el Centro Atómico,
donde emplazaron los talleres mecánicos del emprendimiento.
Sistema antiterrorista
Entre otras novedades tecnológicas,
los ingenieros barilochenses debieron diseñar un sistema
de protección contra ataques terroristas con aviones,
que se suma al esquema preventivo secreto que desarrolló
Australia.
Por estos días, el equipo se encuentra
dedicado a la planificación de la puesta en marcha,
cuya primera etapa se ejecutará en agosto de 2005.
También hay especialistas dedicados
a preparar el entrenamiento de quienes operarán la
central, tarea que entre otras cosas demanda la redacción
de 400 manuales de operación.
Abbate destacó que "además
de todo este valor agregado que queda para la empresa y la
comunidad, le da ventaja a Invap para el futuro".
"Abriremos una oficina en Australia
para aprovechar los contactos que hicimos allí y buscar
nuevos negocios; cosa que también encararemos en el
resto del mundo con una carta de presentación muy contundente,
como lo es este reactor", señaló.
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