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Así como está planteado, el
acuerdo para que nuestro país le construya a Australia
un reactor nuclear es inconstitucional." Esa es la opinión
del titular de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo
Sostenible de la Nación, Carlos Merenson. En una charla,
el funcionario aclaró que no está en desacuerdo
con el proyecto en general, sino con la posibilidad de que
la Argentina esté obligada a recibir residuos nucleares
una vez que el acuerdo esté totalmente aprobado.
Merenson no está solo en su posición.
Los encargados de la problemática ambiental de las
provincias argentinas y de la ciudad de Buenos Aires, que
forman el Consejo Federal de Medioambiente (COFEMA), tampoco
quieren que el país abra sus puertas a los residuos
nucleares que se generen por la puesta en marcha del reactor
en Australia, a partir de 2006.
La construcción del reactor nuclear
para Australia viene generando una fuerte polémica.
En enero de 2000, la empresa argentina INVAP una sociedad
del Estado perteneciente a la provincia de Río Negro
había acordado la construcción con la Organización
de Ciencia y Tecnología Australiana (ANSTO). Pero este
acuerdo incluye que el proceso de acondicionamiento de los
combustibles quemados en el reactor se pueda hacer en la Argentina,
una cláusula que tampoco aceptan unas 60 organizaciones
ambientalistas, como Greenpeace, Fundación Ambiente
y Recursos Naturales, la Red Nacional de Acción Ecologista
(Renace), entre otras.
El acuerdo fue aprobado por el Senado argentino
en octubre del año pasado, y se encuentra a consideración
de la Cámara de Diputados. Merenson insistió:
"Estamos de acuerdo con el desarrollo tecnológico
del país, pero no al precio de violar la Constitución
Nacional. Dentro de la ley todo; fuera de la ley, nada".
El funcionario nacional y los integrantes
del COFEMA ya sugirieron a Diputados que se incluya una cláusula
de reserva en el convenio con Australia por la cual "se
garantice el no ingreso del material sujeto a reprocesamiento".
Basan la sugerencia en lo que dice la Constitución
Nacional. En el artículo
41 se "prohíbe el ingreso al territorio nacional
de residuos actual o potencialmente peligrosos, y de los radiactivos".
A Merenson no sólo le preocupa el
acuerdo por el reactor nuclear. "El ambiente (en la Argentina)
no está debidamente cuidado". Y dijo que tiene
varios planes "que conjugan desarrollo económico,
calidad ambiental y equidad social".
Uno de esos proyectos es el programa social
de bosques, que espera la aprobación del Ministerio
de Economía. Consiste en dar insumos y capacitación
a municipios, provincias y organizaciones no gubernamentales
para aumentar la plantación de árboles. "La
meta es forestar anualmente 200 mil hectáreas en los
próximos 20 años". Y para enfrentar la
desertificación, con el aporte de la Cooperación
Técnica Alemana, se invertirá 1,5 millón
de dólares en los próximos 3 años.
Merenson agregó que hay otros problemas
que los legisladores argentinos deberían tratar. "Falta
que se sancione una ley sobre bioseguridad de los organismos
genéticamente modificados y otra sobre residuos peligrosos,
para evitar la superposición de normativas".
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