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El ministro de Ciencia de Australia, Peter
McGauran, condenó la campaña emprendida en su
país contra la construcción del segundo reactor
nuclear de la empresa argentina INVAP.
En su país, unas 70 organizaciones
no gubernamentales, entre ellas Greenpeace, se oponen a la
construcción del segundo reactor nuclear. El proyecto
está a cargo de la Organización Australiana
de Ciencia y Tecnología Nuclear (ANSTO es la sigla
en inglés) en Lucas Heights, 35 kilómetros al
sudoeste de Sydney.
McGauran estuvo en la Argentina hace algunas
semanas y su presencia motivó protestas de ambientalistas.
El ministro criticó ayer, a través de un comunicado
de prensa, el último acto
de protesta contra el reactor: los ambientalistas lanzaron
camisetas diseñadas por la marca de renombre internacional
Mambo que llevan un eslogan burlón contra la construcción.
"Más de 400.000 australianos
recibirán tratamiento médico gracias al reactor
y la campaña de Mambo es una ofensa a los enfermos
de cáncer", opinó el ministro, quien dijo
que las críticas se basan en una información
absolutamente errónea.
El reactor, llamado de investigación
de reemplazo, es un proyecto nuclear que producirá
radioisótopos, brindará servicios de irradiación,
y en ella se llevarán a cabo investigaciones con haces
de neutrones.
La empresa argentina INVAP propiedad
de la provincia de Río Negro había ganado
en junio de 2000 la licitación para construir el reactor.
En agosto del año pasado, los gobiernos de la Argentina
y de Australia firmaron un acuerdo de cooperación nuclear,
que aún debe ser ratificado por el Congreso argentino.
En Australia, el 75 por ciento de la población
(según las ONG ambientalistas) rechaza la construcción.
Dicen que hay alternativas tecnológicas más
seguras para aplicarlas en medicina, que el reactor puede
ser un blanco de terroristas y que los residuos generados
por su funcionamiento pueden ser una amenaza para el ambiente
y la salud. Además, aseguran que el lugar elegido para
el reactor está afectado por movimientos sísmicos.
El viernes pasado, la Corte
Federal en Australia desestimó los alegatos presentados
por Greenpeace en contra del otorgamiento de la licencia de
construcción del reactor. "La Corte Federal de
Australia involucrada en el caso ha desestimado completamente
los argumentos de Greenpeace, ha validado por lo tanto las
decisiones tomadas por ARPANSA (la autoridad regulatoria australiana)
y ha ordenado a Greenpeace el pago de las costas que el juicio
le ha aparejado a los tres demandados: ARPANSA, ANSTO e INVAP",
comentó Juan Gil Gerbino, de la empresa argentina.
Juan Carlos Villalonga, de Greenpeace Argentina, dijo a Clarín:
"Greenpeace había presentado una demanda para
exigirle al gobierno australiano que definiera la gestión
de residuos radiactivos, antes de avanzar con el reactor.
Ahora la Corte negó la demanda, desconociendo incluso
consejos del mismo Senado y otras opiniones científicas
independientes".
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