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La aprobación del acuerdo que da
marco legal al contrato que el Invap (Investigaciones Aplicadas,
Sociedad del Estado) firmó con Australia para construir
un reactor nuclear en ese país puso en la Cámara
de Diputados en la encrucijada que se intentará zanjar
antes que termine el año.
Una importante fuente parlamentaria indicó
que se está avanzando en la búsqueda de una
posición intermedia que no implique el rechazo del
acuerdo ni su aceptación sin condicionamientos. La
salida, gestada en la Secretaría de Medio Ambiente
y Desarrollo Sustentable, contemplaría una cláusula
de reserva en el convenio por la que se garantice que no ingresarán
al país los residuos del reactor para su procesamiento.
El diputado socialista Rubén Giustiniani,
aclaró, sin embargo, que el tratado "se vota por
sí o por no", por lo que única forma superar
la controversia sería que el Estado "renegocie
el tratado".
El convenio, que el Senado aprobó
el año pasado a libro cerrado, tiene giro a las comisiones
de Relaciones Exteriores y de Energía, donde la polémica
transversal que generó en el PJ y la UCR frenó
hasta ahora la emisión del dictamen.
La reacción negativa se funda en
una cláusula secreta del contrato que puso en alerta
a ONGs ecologistas locales -empezando por Greenpeace- y parte
del arco político, ya que admite que en el futuro la
Argentina tenga que encargarse del reprocesamiento del combustible
gastado por el reactor australiano.
Quienes defienden el compromiso asumido
por el Invap sostienen que se trata de una posibilidad única
para que la Argentina se posicione seriamente en el mercado
mundial de la energía nuclear.
La crítica central de diputados críticos
y ecologistas es que el artículo 12 del contrato se
opone al artículo
41 de la Constitución, que prohíbe expresamente
el ingreso al territorio nacional de "residuos actual
o potencialmente peligrosos y de los radioactivos". "Aceptar
que la Argentina reciba los residuos producidos por el reactor
va en contra de la Constitución y abriría la
puerta a un negocio altamente peligroso", insistió
Giustiniani.
Además apuntó que no es cierto
que el contrato reportará a la Argentina 180 millones
de dólares, ya que "más de la mitad, 92
millones, son para la obra civil que se está haciendo
en Australia".
Cabe señalar que la no ratificación
del acuerdo por parte de la Argentina no implicaría
un impedimento para la realización y puesta en marcha
del reactor, sólo dejaría en suspenso la posibilidad
de que dentro de 14 años (en 2016) se trate el combustible
gastado en el país.
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