|
Los vecinos de Esquel volvieron a marchar
contra la mina, esta vez con la exigencia de que la empresa
multinacional canadiense Meridian Gold se retire de la zona.
Además, cuestionaron la intromisión
del Consejo Federal Minero en contra del plebiscito del 23
de marzo pasado, en el que más del 80 por ciento de
la comunidad votó contra la instalación de una
mina para la extracción de oro y plata en el cordón
Esquel.
Los integrantes de la Asamblea de Vecinos
Autoconvocados, organizadores de las reiteradas movilizaciones
contra el proyecto El Desquite, repudiaron la intromisión
del Cofemin en la decisión democrática del pueblo
del Chubut a raíz de que en un principio el organismo
se había opuesto a la convocatoria del plebiscito y
luego, una vez realizado, sostuvo que la negativa a la explotación
de la mina atenta contra una política de Estado
de impulsar proyectos mineros.
Por su parte, Greenpeace le pidió
en una carta al gobernador José Luis Lizurume que escuche
el mandato de la población de Esquel y sin más
demoras rechace definitivamente el proyecto minero en el Cordón
Esquel, que además, merece serios cuestionamientos
ambientales. Verónica Odriozola, vocera de la
organización ecologista, destacó que el
plebiscito fue contundente y las autoridades están
ante la disyuntiva de decidir los intereses de quién
representar, si los de la población o los de las empresas
mineras.
Por su parte, los vecinos que continúan
movilizándose aseguran que no pueden dejar de presionar
ahora porque el gobernador intenta un lavado de cara
del proyecto para lograr apoyo. Según dijo un
integrante de la Asamblea, Antonio Pontoriero, Lizurume
va a seguir intentando porque no entendió que así
el proyecto no contamine, creemos que es un robo y una explotación
gratuita de nuestros recursos y decimos no a eso. Y
concluyó: Siempre dijeron que nosotros con nuestra
lucha dividimos a la comunidad de Esquel, ahora con el resultado
del plebiscito quedó claro que el divorcio fue entre
la sociedad civil y la clase política.
|