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Un proyecto de minería como éste
no podría prosperar nunca en una zona similar a Esquel
en ningún país industrializado del mundo. No
sería políticamente aceptable en Canadá,
en Estados Unidos o en Europa, reflexionó el
especialista en hidrogeología y geoquímica estadounidense
Robert Moran tras visitar la ciudad chubutense y analizar
el polémico proyecto de explotación de una mina
de oro y plata por la empresa canadiense Meridian Gold.
El especialista fue convocado por Greenpeace
para analizar in situ los riesgos ambientales del proyecto.
Toda la Cordillera es territorio rico en oro y plata.
Si se permite este proyecto, no tengo dudas de que va a ser
solo el primero de una larga serie, advirtió.
Anteayer, el Superior Tribunal de Justicia
de Chubut falló a favor de Meridian Gold, que ahora
podrá continuar las tareas de exploración de
la zona que habían sido suspendidas el 18 de febrero
por decisión del juez en lo civil Claudio Alejandro
Petris. El magistrado había aceptado la medida cautelar
presentada por una integrante de los vecinos autoconvocados
de Esquel por el no cumplimiento de la ley de impacto ambiental.
Moran llegó al país a través
de Greenpeace Argentina y de una ONG estadounidense. Para
la comunidad de Esquel, que rechaza el proyecto por temor
a la contaminación del medio ambiente, la visita y
el análisis de este consultor experto en calidad de
agua son fundamentales, ya que hasta ahora toda la información
y evaluación del posible impacto ambiental que recibió
la comunidad esquelense provino de Meridian Gold y de los
consultores que trabajan para esa compañía.
La empresa está aún
en la etapa de exploración y gestionando los permisos
para comenzar a explotar, pero como no se hizo investigación
previa, no tiene respuestas para dar. Entonces sustituye las
pruebas que debería dar por promesas y predicciones,
diferentes de la realidad que demuestran otras minas explotadas
con cianuro en varios lugares del mundo, ejemplificó
Moran. Y aseguró que al menos una decena de casos demuestran
que la evaluación del daño posible no es hipotética:
Los derrames de cianuro y otros contaminantes en la
mina de Summitville, Colorado, afectaron 17 millas del Río
Alamosa. Ese impacto ambiental ya le costó al gobierno
de Estados Unidos 200 millones de dólares que no alcanzaron
para remediar las consecuencias, explicó el especialista
en geoquímica de aguas y sedimentos relacionados con
la minería, centrales nucleares y residuos peligrosos,
entre otros temas.
Según pronosticó el experto,
la instalación de la mina en Esquel sería el
primer paso en la construcción de un futuro negro para
el equilibrio ecológico: Si se permite este proyecto,
no tengo dudas de que va a ser solo el primero de una larga
serie. Es que según determinó
toda la cordillera de los Andes, de Jujuy a Santa Cruz, es
territorio rico en oro y plata que cualquier empresa a la
que se lo permitan estaría dispuesta a explotar. Es
más, de acuerdo con Greenpeace, en diversos congresos
sobre minería realizados a nivel internacional se anunció
que en unos 20 años, explotación de por medio,
Argentina podría convertirse en el quinto país
minero del mundo.
Los estudios de Greenpeace estiman ganancias
por miles de millones de dólares al costo de un alto
impacto ambiental que en el largo plazo costarán otros
tantos millones para recuperar los daños que de cualquier
manera nunca serán remediados del todo. En tanto, Meridian
Gold anuncia la creación de 1500 puestos de trabajo
para tentar a los pobladores. Son trabajos temporarios
y ni siquiera para la gente de Esquel, porque la empresa lleva
gente de otros lados, cuestionó Verónica
Odriozola, de Greenpeace, en coincidencia con los vecinos
de Esquel.
La disponibilidad y la contaminación
del agua son dos de las principales consecuencias, entre muchas
otras, que puede ocasionar el proyecto El Desquite en la región
de Esquel. La mina en cuestión está muy cerca
de la ciudad y limita con la Laguna Willimanco, principal
fuente de abastecimiento de agua para los 40 mil habitantes
de Esquel. Por un lado se va a iniciar una fuerte pelea
por el agua, necesaria en grandes cantidades para la mina,
y por otro son numerosos la cantidad de elementos contaminantes
y tóxicos que van a usar. Es como instalar una industria
arriba de la montaña, una industria que va a utilizar
grandes cantidades de cianuro, de amoníaco, de arsénico
y de infinidad de elementos que luego bajarán a las
napas de agua, advirtió Moran. E ilustró:
Es como una muerte por mil puñaladas. Quizá
la primera no te mate pero la muerte está asegurada.
Esquel será un cráter
Esta es una lucha infinita porque si
empiezan acá no van a terminar hasta que seamos un
cráter. Somos sólo los primeros de la Patagonia
pero ya hay tareas de exploración en toda la provincia,
señaló ayer Flavio Romano, pediatra de Esquel
e integrante de la agrupación de Vecinos Autoconvocados
que desde el año pasado intentan frenar el proyecto
de la mina El Desquite.
La metáfora del cráter no
es tal. La instalación de la mina requiere del
uso de toneladas de explosivos para romper roca que dejarán
un agujero de 200 metros de profundidad y de diámetro
incierto. Un cráter que se va a convertir en un lago
y en otra fuente de contaminación: todos los elementos
de la roca en contacto con el agua y el aire se convierten
en contaminantes tóxicos que luego arrastra el deshielo
y que penetran el suelo hasta las napas, explicó
Verónica Odriozola.
En tanto, Romano denunció que a 16
kilómetros de Esquel, en Huemules, también
empezaron con las tareas de exploración, los arroyos
bajan turbios y ya pusieron carteles de que no se puede tomar
el agua. Estamos rodeados de perforaciones y la zona está
plagada de puntas de cateo.
Los vecinos de Esquel ya realizaron varias
movilizaciones contra Meridian Gold y siguen en constante
asamblea, esperando el plebiscito del 23 de marzo. Nos
vendieron con tierra y todo pero no queremos ser otro Perú,
con gente que se muere en las minas y las empresas llevándose
todo el oro, dijo el médico
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