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Después del No rotundo a la mina de
oro en el plebiscito del domingo, los vecinos de Esquel quieren
que la Justicia obligue a la empresa canadiense a recomponer
el daño que, según ellos, ya ocasionó
en el medio ambiente.
El triunfo de los que estaban en contra de
la instalación de la mina de oro por más del
80 por ciento de los votos era el tema obligado en cada encuentro
en esta ciudad pegada a la cordillera y en la que viven 30.000
personas. Los festejos duraron hasta la madrugada del lunes.
Pero el día después también
sirvió para establecer la estrategia que los vecinos
autoconvocados por el No seguiría en los próximos
días. Gustavo Macayo es uno de los abogados y parte
del movimiento que no tiene líderes. Ayer, mientras
atendía su librería, explicaba que el recurso
de amparo que presentó una vecina el 16 de diciembre
pasado debe tener una respuesta en esta semana.
"El resultado de ayer legitima el pedido
ante la Justicia", contaba. El recurso que ya fue
aceptado en primera instancia exige que se declaren
ilegales los trabajos realizados hasta ahora por parte de
la minera canadiense Meridian Gold, que le exija remediar
los daños ambientales que, dicen, ya ha ocasionado
y que la multe con el 5 por ciento del monto total del proyecto.
Para sostener el pedido judicial los vecinos
exigen el cumplimiento de las leyes ambientales provinciales.
El gobernador José Luis Lizurume que
nació en Esquel apoya el emprendimiento. Frente
a los resultados del domingo anunció que le pediría
a sus asesores que estudien las consecuencias jurídicas
que debería afrontar en caso de suspender el proyecto.
Meridian Gold compró en agosto de
2002 las 2.400 hectáreas en el Cerro 21, a 7 kilómetros
en línea recta del centro de Esquel, en la provincia
de Chubut. El monto fue de 270 millones de dólares.
En este momento, el proyecto está
en la etapa de exploración. En una visita al cerro
se ven caminos en las laderas y caños de plástico
que entran en la tierra y que indican que ese lugar fue cateado
para ver hasta dónde llega la veta de oro. Los estudios
de la empresa dicen que hay oro hasta en 200 metros de profundidad.
El proyecto está a punto de iniciar
su etapa de explotación. En esta etapa se extraería
oro y plata. El método es a cielo abierto y se trata
de sacar la piedra de la montaña, procesarla con cianuro
para separar el oro del resto y después colocar los
desechos en volcadores al aire libre. Los vecinos temen las
consecuencias de las explosiones que serán diarias
durante 10 años y a la posibilidad de que tanto
el cianuro como otras sustancias drenen y contaminen las napas
y los arroyos de los que toman el agua.
La empresa asegura que utilizará métodos
y técnicas para evitar el impacto ambiental. El domingo,
una hora después del cierre del plebiscito, el presidente
de Meridian Gold dio a conocer una carta enviada a los vecinos
de Esquel.
En el comunicado anunciaba una pausa en el
proyecto, que considerarían los cuestionamientos de
los vecinos, darían las explicaciones técnicas
y en caso de ser necesario readaptarían algunos aspectos.
Ayer por la mañana, el intendente
de Esquel Rafael Williams anunció que viajaría
a Rawson para entrevistarse con el gobernador de la provincia
para pedir que se detenga el proyecto de El Desquite. Es el
gobierno provincial quien autoriza este tipo de emprendimientos.
"Estamos en un brete, porque si bien
la comunidad se expresó en forma contundente para que
la mina no se instale, en la Comuna no tenemos ningún
elemento legal para impedir que el emprendimiento se realice",
dijo el intendente.
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