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ESQUEL.- La empresa canadiense Meridian Gold
proyecta una inversión de 120 millones de dólares
para explotar una mina de oro y plata a 7 kilómetros
de la ciudad de Esquel, en la provincia de Chubut. Según
lo previsto, se utilizarán 600 hectáreas del
Cordón Esquel donde se emplazará una planta
de tratamiento que procesará 3000 toneladas diarias
de mineral.
Las expectativas comerciales de la minera El Desquite son
importantes y buscan consolidar la rentabilidad de la empresa.
Las previsiones indican que la extracción alcanzará
los 10 gramos de oro y 17 de plata por tonelada de material
procesado.
Sin embargo, Meridian debe, antes de iniciar los trabajos,
sortear algunos obstáculos. En primer lugar, necesita
la aprobación del estudio de impacto ambiental que
está en manos del Ministerio de la Producción
del gobierno provincial.
Además, necesita aprobar una audiencia pública
prevista para el 29 de marzo próximo. Allí se
pondrán de manifiesto las preocupaciones que ya movilizaron
a los habitantes de la cordillera chubutense: el uso del agua
y del cianuro en la planta donde se encontrará el centro
de operaciones para la explotación de la mina.
Fusiones y adquisiciones
La Compañía Minera El Desquite
(MED) comenzó a operar en 1997 por iniciativa de un
grupo de accionistas argentinos. A este grupo se agregó
más tarde un inversor australiano y Brancote Holdings,
una compañía de exploración minera. Luego
se desencadenó una historia de fusiones que desembocó
en el proyecto Esquel. Brancote adquirió la totalidad
de acciones de MED y, en julio de 2002, Meridian Gold absorbió
a Brancote mediante una fusión. Meridian, que opera
desde 1981, ya construyó las minas de El Peñón
(Chile) y Beatrack y Paradise Peak, de Estados Unidos.
En medio de vaivenes políticos y controversias con
los pobladores cordilleranos, los trabajos de exploración
para evaluar la futura explotación minera -que abarca
los denominados Cordón Huemules, Cholila, Lelleque
y Nahuelpan- continúan en las 142.000 hectáreas
de esta región de bosques y lagos. "Esto no quiere
decir que todos estos sectores se conviertan en yacimientos.
Se realizan trabajos de exploración para analizar la
posibilidad de encarar diferentes emprendimientos. Este es
un negocio de alto riesgo económico", dijo Natalia
Moscardi, gerente de Recursos Humanos de la empresa minera.
Por el momento, las expectativas se centran en las 600 hectáreas
del Cordón Esquel. Allí se proyecta levantar
la estructura para explotar un yacimiento de 2,5 km de largo
y 500 metros de ancho. La explotación de esta mina
será en un 75% a cielo abierto y en un 25% subterránea.
Se proyectan extraer 300.000 onzas al año.
Según manifestó Moscardi, "en esta primera
etapa está prevista la construcción de una planta
de tratamiento, donde se procesará el mineral. Con
la información que tenemos hasta el momento creemos
que la empresa operará en esta zona durante los próximos
8 a 10 años".
Extracción con cianuro
La planta permitirá el procesamiento
de 3000 toneladas diarias de material sobre el que se aplicará
para obtener el oro. "El sistema de extracción
es con cianuro, que se utiliza en el 95% de esta industria.
Según nuestras previsiones, se utilizarán 180
toneladas de cianuro al mes. Esto es 6 toneladas diarias que
tendrán que complementarse con 3000 toneladas de agua",
señaló José de Castro, superintendente
de operaciones de la planta.
¿Qué pasará con los desechos generados
por la planta? De Castro afirmó que "en otras
minas estos restos se depositan en un denominado dique de
cola, que es un depósito de barros a cielo. En nuestro
caso, realizaremos un proceso de destrucción de cianuro
que impedirá la contaminación del ambiente.
El agua utilizada será devuelta al sistema con el fin
de ser reutilizada. El mineral desechado se depositará
en una escombrera".
Para la empresa, la clave está en el movimiento comercial
en la cordillera chubutense: las previsiones indican que El
Desquite generará 400 puestos de trabajo directos,
y 1200 indirectos.
"Según nuestros estudios, la economía de
Esquel mueve 6 millones de pesos al mes. La minera agregaría
más de 2 millones a esta cifra. Creemos que esto es
muy importante para la región", expresó
Moreiro.
Protestas de los pobladores
"No al cianuro. Si a la vida."
La frase está escrita en comercios, viviendas y paredones
de Esquel, un pueblo de 30.000 habitantes con una profunda
sensibilidad ecológica rodeado por los bosques y lagos
del parque nacional Los Alerces. El proyecto de la minera
El Desquite abrió una controversia que gira en torno
de dos grandes ejes de conflicto: los riesgos de que la explotación
del oro genere contaminación y el cambio que provocará
en el estilo de vida en las localidades de la cordillera chubutense.
La extracción a cielo abierto y el uso del cianuro
-una sustancia con alto nivel de toxicidad- para completar
este proceso son dos aspectos cuestionados por ambientalistas
y vecinos que se oponen a la mina.
El proyecto puso sobre el tapete las dudas de quienes residen
en tierras cordilleranas acerca de lo que deparará
el futuro. "Muchos llegamos aquí con la idea de
vivir en un lugar tranquilo y donde la principal actividad
económica es el turismo. Nunca nos imaginamos un proyecto
de esta magnitud con el movimiento de gente que generará",
afirmó un comerciante de Esquel.
La alteración de los cursos de agua y las lagunas,
la eliminación de vegetación, la contaminación
del aire y la pérdida del valor paisajístico,
son algunos de los aspectos que subrayan ecologistas y vecinos.
Aunque cuenta con el aval del Ministerio de Producción
provincial, los vaivenes políticos todavía mantienen
en suspenso el resultado final del estudio de impacto ambiental
del proyecto.
También está pendiente la audiencia pública
que será escenario de las posturas de los pobladores
en torno del proyecto aurífero.
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