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Se trata de un yacimiento de oro diseminado
por lo cual sólo cabe su explotación a cielo
abierto. El proyecto inicial cubre un área de 2.5 km
de longitud por 500 metros de ancho situada en el extremo
sur del Cordón Esquel y a 5 kilómetros de la
ciudad. Pero en realidad se trata del desembarco de un mega-proyecto
de manos de multinacionales pensado para transformar la región
de los bosques Andino-Patagónicos en un distrito minero
de relevancia internacional.
Ya se han concesionado mas de 180.000 hectáreas
para exploraciones y se continúan otorgando permisos
de exploración en áreas que van a afectar tanto
la cuenca del Futaleufú (vertiente al Pacífico),
incluyendo el Parque Nacional Los Alerces, como las nacientes
del río Chubut (vertiente al Atlántico).
¿Cuál es la tecnología
que se va a emplear y qué riesgos representa?
La extracción del mineral se realizará
dinamitando 30.000 (treinta mil) toneladas de roca por día,
de las cuales se muelen 3000 toneladas hasta reducirlas a
polvo (70 micras). El oro se extrae tratando el mineral molido
con cianuro de sodio (2.7 toneladas por día) disuelto
en agua.
Las consecuencias de esta tecnología
son: el enorme consumo de agua, con potencial agotamiento
de arroyos, desecamiento de la laguna Esquel (fuente de reproductores
para la estación de resiembra de salmónidos
de Arroyo Baggilt), desecamiento de vertientes usadas en los
campos y chacras de la vecindad, probables problemas sonoros
por las explosiones y generación de polvos especialmente
durante el verano cuando el recurso agua es crítico,
el riesgo de accidentes de todo tipo durante el transporte
y uso de estas enormes cantidades de cianuro, considerado
uno de los venenos más potentes que se conocen, los
problemas de la acción residual del cianuro y compuestos
derivados que pueden permanecer aún por décadas
luego de la finalización de la explotación y
muchos otros.
Todo esto sin olvidar que donde hubo montañas
y bosques, van a quedar para siempre mesetas aplanadas con
pinitos raquíticos intentando crecer sobre escombros
tóxicos. El proyecto ha avanzado y logrado un primer
consenso en la población mediante las promesas de trabajo
y de prosperidad pero con el sistemático ocultamiento
de las reales consecuencias ambientales. Nuestras autoridades,
en lugar de actuar en forma imparcial y de fiscalizar el emprendimiento,
como corresponde a gobernantes electos, se han hecho voceros
y principales difusores de la propaganda de la empresa, limitando
y marginando al mismo tiempo las voces disonantes.
El Gobierno de Chubut ignora sistemáticamente
las leyes y acuerdos en vigencia para los territorios aborígenes,
autorizando la realización de actividades de exploración
minera, sin consulta previa (obligatoria) a las comunidades.
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