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El aumento del nivel del mar. La acción
humana sobre la selva amazónica, pulmón del
planeta. Más sequía en unas zonas y más
inundaciones en otras. La vulnerabilidad de cada región.
Estas son algunas de las inquietudes de los miembros del Instituto
Interamericano para la investigación del cambio global
(IAI) que está reunido hasta hoy en Mendoza.
Científicos de América Latina,
Canadá y Estados Unidos están rindiendo cuenta
de sus trabajos y de los avances en sus estudios. No les interesa
solamente si en el futuro hará más frío
o calor, o si una región será más húmeda
o más seca (lo que se conoce como cambio climático).
Los especialistas de alto nivel también tratan de desentrañar
cuál será el impacto sobre la actividad del
hombre, el llamado cambio global.
La idea, de acuerdo al director del organismo,
el argentino Gustavo Necco, es realizar un intercambio de
experiencias y sugerencias hacia dónde se va en los
distintos aspectos científicos.
Se busca establecer la agenda científica
para promover la variabilidad climática, la composición
atmosférica y la dimensión humana del impacto,
dijo Necco.
Actualmente, son catorce los proyectos colaborativos
que financia el IAI en el continente americano. Y la mayor
parte se encuentra a mitad de su desarrollo. En Mendoza, la
investigación que realizan profesionales del Cricyt
es para establecer cómo varió el clima en los
últimos 1.000 años. Según explicó
el científico José Boninsegna, para el estudio
se tomó en cuenta el crecimiento de los árboles
en bosques. Como en nuestra provincia no los hay, se
analizaron bosques del sur y del norte, y se estudiaron algarrobos
mendocinos, apuntó.
Desde el punto de vista de Boninsegna, es
muy importante que el encuentro se realice en esta provincia.
Somos vulnerables -especificó-; somos una provincia
hecha con esfuerzo, venciendo al desierto con los oasis, gracias
al agua que viene de la montaña. Si escasea el recurso
hídrico y la previsión de agua, nos veremos
en problemas.
Como ejercicio para conocer la magnitud del
tema, Bonisegna propone comparar las fotos de la alta montaña
de 1910 con imágenes actuales. Allí se
aprecia la diferencia, aseveró, reiterando su
preocupación por el retroceso de los glaciares.
Para los especialistas, este tipo de reuniones
permite tener una visión más amplia y tomar
previsiones. No obstante, coinciden en la necesidad de más
fondos y de un mayor apoyo de los gobiernos: Estos datos
sólidos pueden ser la base para tomar decisiones importantes,
apuntó Boninsegna.
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