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Distintas organizaciones no gubernamentales
y grupos civiles se preparan para la dura "batalla"
del III Foro Mundial del Agua (http://www.worldwaterforum.org/).
No es una disputa menor teniendo en cuenta el futuro de escasez
de un recurso que ya plantea un nuevo escenario para la geopolítica
mundial. Según la UNESCO, dos millones de niños
mueren cada año por falta de agua potable, y mil millones
de personas carecen de este recurso. Visto de este modo y
con un horizonte que aparece como poco menos que trágico,
lo que está en juego es mucho.
Las críticas van desde una supuesta
falta de representatividad del Consejo Mundial del Agua, al
que acusan de estar influenciado por una membresía
exclusiva de instituciones financieras internacionales, grandes
corporaciones multinacionales y organizaciones no gubernamentales
ligadas a sus intereses hasta una pretendida connivencia entre
gobiernos y sectores privados que ven en el agua una
mercancía y no un derecho humano.
Así, un grupo de activistas inspirados
en el Foro Social Mundial de Porto Alegre viene sosteniendo
junto a decenas de ONGs algunos postulados básicos:
Como el agua pertenece al planeta y a todas sus especies
es un derecho humano inalienable y una fideicomiso público
que debe ser protegido y fomentado por todos los habitantes
del mundo, dicen, y listan una serie de premisas que
hacen a su axioma principal: El agua no puede ser tratada
como mercancía, privatizada, comercializada o exportada
con ánimo de lucro... un futuro con seguridad de agua
no es compatible con la agricultura industrial o con el monopolio
y control de los alimentos y las semillas por un pequeño
número de corporaciones...
Así lo expresan en la declaración
de Porto Alegre y, oponiéndose al 3er Foro Mundial
del Agua que se reúne en Kyoto, ya han anunciado una
serie de foros sociales del agua en Florencia,
Italia; Sao Paulo, Brasil; Accra, Ghana; Ciudad de Nueva York,
EE.UU. Y Nueva Delhi, India, en donde formarán una
coalición para alternativas mundiales sobre el futuro
del agua. Por su parte, la organización internacional
Friends Of the Earth (FOE http://www.foei.org/
), que lucha contra los efectos negativos de la construcción
de grandes presas de agua en el mundo, no es nada optimista
con respecto al encuentro: Será la primera vez
que participemos, pero me temo que las posturas de los Gobiernos
ya están fijadas y no cederán. Debería
ser un acontecimiento más abierto", declaró
un portavoz de la FOE, que pide procedimientos adecuados a
la hora de construir presas a gran escala.
"Las grandes presas han fragmentado
y transformado los ríos del mundo, se calcula que entre
40 y 80 millones de personas han sido desplazadas por su construcción",
revela un informe de la Comisión Mundial de Presas
(WCD- http://www.dams.org)
que destaca el alto precio a nivel social y ambiental de estas
construcciones, promocionadas por décadas como un importante
medio para satisfacer las necesidades hídricas y energéticas,
y también como una inversión estratégica
a largo plazo capaz de generar beneficios adicionales. "Actualmente,
nosotros presentamos a las instituciones internacionales algunas
propuestas alternativas a las presas: otros sistemas de irrigación
y otras fuentes energéticas, como la eólica",
explicó Friends of Earth. "Pero existen muchos
intereses", añadió.
En cambio, mucho más esperanzado pero
también más crítico se mostró
Peter McCully, director de campaña de la organización
International Rivers Network (IRN), recién llegado
a Japón para acudir al III Foro del Agua. "La
'mafia' del agua se encontrará con mucha resistencia,
soy bastante optimista al respecto", sentenció
a McCully. ¿A quién se refiere con el término
mafia? Sin pelos en la lengua reconoce que habla del Consejo
Mundial del Agua y otras instituciones oficiales, bancos y
entidades financieras, sin olvidar a las agencias gubernamentales
que, en su opinión, "sólo miran el dinero".
McCully denunció que una parte importante de la población
mundial no tiene acceso al agua de forma adecuada, "y
a menudo la solución a este problema es más
sencillo de lo que dicen las grandes instituciones".
"Un pequeño proyecto, una pequeña presa
puede bastar para remediar la situación, para facilitar
el acceso al agua a una comunidad, pero los beneficios también
serían pequeños, por lo que los proyectos a
pequeña escala no interesan a la 'mafia' del agua",
aseveró.
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