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Más de 1,6 millón de niños
mueren cada año a raíz de infecciones causadas
por el agua contaminada, indicó ayer el Fondo de Naciones
Unidas para la Infancia (Unicef), en Ginebra.
Millones de niños sufren infecciones
intestinales causadas por parásitos, que agravan la
malnutrición, atrasan su desarrollo físico y
son causantes de ausentismo escolar. La directora ejecutiva
de Unicef, Carol Bellamy, participará en el tercer
Foro Mundial del Agua que se realizará el Kyoto (Japón)
del 16 al 23 de marzo. Al mismo, asistirán 10.000 personas,
entre las cuales 150 ministros y varios jefes de Estado.
En un informe publicado la semana pasada,
varias agencias de la ONU indicaron que la crisis mundial
del agua cobrará en los próximos años
"proporciones sin precedentes" y aumentará
"la creciente penuria de agua por habitante en muchos
países en desarrollo" si persiste la actual inercia
política.
Por su parte, el Centro de Investigaciones
Innocenti (CRI, con sede en Florencia) de Unicef denunció
el mes pasado que las gastroenteritis y otras enfermedades
debidas a la contaminación del agua o de los alimentos
causan numerosas muertes infantiles en las megápolis
del Tercer Mundo. Pero las consecuencias de las diarreas son
subestimadas a menudo, cuando, por ejemplo, combinadas con
la malnutrición, debilitan las defensas del organismo.
En tales casos, el niño muere a causa de una neumonía
o de un sarampión, y son estas enfermedades las que
figuran en las estadísticas.
Denuncia por el río Reconquista
La Fundación Pro Tigre, con el acompañamiento
de más de 40 isleros y el apoyo de la Red Mundial de
Derecho Ambiental, planea llevar a la Organización
de Estados Americanos (OEA) la denuncia judicial contra la
empresa Unirec, por incumplimiento en las tareas de saneamiento
del río Reconquista, según manifestó
su titular, Carlota Sánchez Aizcorbe.
"Después de 20 años de
iniciada toda esta historia, si la Justicia argentina no actuara,
vamos a llevar nuestro reclamo ante la sede de la OEA para
solucionar definitivamente un problema que afectó y
afecta a todos los pobladores de la zona".
La empresa Unirec (Unidad de Coordinación
del Proyecto Río Reconquista), hoy en día relegada
a un plano secundario tras una escandalosa sucesión
de irregularidades, comenzó a tener rango institucional
merced a un decreto nacional.
Argentina se constituyó en calidad
de prestataria, mientras que la provincia de Buenos Aires
lo hizo como órgano ejecutor, lo que posibilitó
asimismo la firma de los contratos de préstamo con
el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y el Overseas
Economic Corporation Fund del Japón.
Un informe del Cuerpo Médico Forense
de la Justicia Nacional determinó la presencia de cromo
en las muestras extraídas en porcentuales que estaban
por encima de los niveles de calidad de agua para la protección
de la vida acuática y agua dulce superficial.
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