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Un nuevo frente de batalla recrudeció
ayer en torno al cierre del relleno sanitario Gallego III,
ubicado en el sudoeste de la ciudad. El lugar ha sido denunciado
en innumerables oportunidades como el causante de enfermedades
respiratorias y alérgicas por parte de los vecinos,
mientras que una resolución judicial intimó
al Ejecutivo municipal al cierre definitivo del depósito
de residuos domiciliarios. Y ahora los chispazos son por los
plazos de clausura: mientras la Secretaría de Servicios
Públicos afirma que hay tiempo para cumplir con la
Justicia hasta agosto, en Puente Gallego dicen que el tope
vence pasado mañana y que se agotaron el tiempo y la
paciencia. Sin embargo, anoche el titular del área,
Miguel Lifschitz, llegó al barrio con una nueva promesa:
clausurar el relleno el 12 de junio. Hasta esta fecha se tolerará
un máximo de 20 camiones recolectores por día.
El litigio comenzó en enero del año
pasado, cuando la vecinal del barrio y los funcionarios se
pusieron de acuerdo en los Tribunales para ponerle un plazo
de 360 días al cierre del relleno Gallego III.
Pero mientras iba acercándose ese
vencimiento, la solución para trasladar la basura al
futuro relleno, ubicado en la localidad de Alvear, seguía
demorada. Fue entonces cuando el Ejecutivo solicitó
ante el juez civil y comercial de la 10ª nominación,
Eduardo Oroño, un nuevo plazo de 10 meses, pero el
magistrado sólo le otorgó 120 días. El
fallo fue apelado por la Municipalidad en segunda instancia,
aunque finalmente quedó firme.
¿Hábiles o corridos?
Y ahora lo que trabó las posiciones
es si los cuatro meses se cuentan como días corridos
o como días hábiles. Una diferencia que a la
Secretaría de Servicios Públicos le daría
oxígeno hasta agosto, para buscar una solución
y proceder a la clausura definitiva en Puente Gallego.
"No estamos tirando la pelota para
adelante", se defendió el titular de la dependencia,
Miguel Lifschitz, al recordar que esta semana se comenzará
con el traslado de las seis cooperativas de cirujas que trabajan
en el Gallego III a un nuevo predio de reciclado de residuos
ubicado en San Martín y Circunvalación.
"Además se profundizará
el programa de reducción de volúmenes de basura
en el actual relleno y se intensificará desde la segunda
quincena de mayo", aseguró el funcionario, para
fijar su posición en relación a los tiempos
de cierre: "Se cumplirá en tiempo y forma con
lo que determine la Justicia, por eso ya estamos abocados
a limpiar algunos sectores en Gallego III".
Pero el abogado de los vecinos, Jorge López
Mirosevich, piensa lo contrario. "Son 120 días
corridos, lo que significa que pasado mañana o el viernes
se tienen que ir", afirmó, para recordar que al
momento de acordar en los Tribunales la Municipalidad presentó
un informe técnico con un programa de transición
regresivo de basura, llegando al punto cero en el volcamiento
de basura el 16 de mayo. "De modo que las argumentaciones
que se han esgrimido deben responder a motivos políticos
y no técnicos", acotó el profesional.
-¿Qué puede ocurrir si no
se llega a lo exigido en materia de plazos?
-Estamos seguros de que la voluntad de los
vecinos es unánime en no permitir que se siga utilizando
el relleno y los pasos a seguir los decidirán ellos.
Consultado sobre este tema al juez Oroño,
quien señaló: "En el caso de que se presente
un recurso de aclaratoria sobre los plazos, habrá un
pronunciamiento sobre si son hábiles o corridos. Sobre
el tema no tengo dudas al respecto, pero no quiero adelantar
mi opinión", afirmó.
Una fuente tribunalicia indicó que
cuando se presentan estos casos se tiene que aclarar que los
días deben ser corridos, porque de lo contrario el
Código Civil se maneja con jornadas hábiles.
Lifschitz llegó anoche al jardín
de infantes de Puente Gallego para una reunión con
los vecinos, que terminaron aceptando a regañadientes
la nueva propuesta oficial: cerrar el relleno el 12 de junio
y tolerar la circulación de hasta 20 camiones recolectores
por el Camino Viejo a Soldini. "Si se pasan de la raya
les cortamos la calle", amenazó el presidente
de la vecinal, Juan González.
Minutos antes, hombres y mujeres desgranaban
viejas historias de pujanza y aire puro en el barrio. Ahora
el lamento habla de enfermedades alérgicas y respiratorias,
y aunque no lo digan públicamente sobrevuela la sospecha
de que varios casos de cáncer podrían estar
relacionados con el depósito municipal.
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