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El informe que Servicios Públicos
de la Municipalidad le presentó la semana pasada al
gobierno provincial y que ayer envió al Concejo bajo
el nombre de estudio de impacto ambiental no es
tal, ya que el impacto en sí mismo no es lo que está
en discusión, sino de qué modo se contrarrestarán
los seguros efectos negativos de la apertura de un relleno
sanitario en Alvear.
La propuesta municipal que ayer conocieron
los ediles apunta a dos grandes objetivos: por un lado, achicar
la cantidad de residuos que se entierran anexando al futuro
relleno una planta de separación de los desechos en
orgánicos e inorgánicos y, por otro lado, empezar
a tratar los líquidos lixiviados, algo que no se hace
actualmente en el Gallego III de camino viejo a Soldini y
que Lifschitz reconoce como una necesidad.
La inversión que demandarán
las obras necesarias para habilitar el relleno ronda los tres
millones de pesos, aunque, según anticipó
Lifschitz, no se realizará en un lapso de tiempo
corto sino extendido.
El estudio elaborado por una comisión
técnica reunida por Servicios Públicos no tiene
precedentes en Santa Fe, ya que la ley de medio ambiente que
exige la presentación de un informe de estas características
para realizar un emprendimiento de este tipo se reglamentó
recién el año pasado.
Cuando habilitamos el Gallego III
no tuvimos que presentar ningún informe porque la ley
de medio ambiente no existía. Esta experiencia es nueva;
es como una radiografía de la situación del
lugar y las propuestas técnicas para atenuar el impacto.
Realizamos análisis de suelo, de agua, de ruido y detallamos
la inversión prevista en obras viales, cerramiento,
iluminación, provisión de energía, plantas
de tratamiento de líquidos y de separación de
residuos. Es decir, todo lo que hay que afrontar para evitar
las consecuencias negativas del relleno, afirmó
Lifschitz.
Si bien el voluminoso estudio sobre el impacto
ambiental del relleno se presentó a la provincia la
semana pasada, recién ayer lo conocieron los ediles.
Por la tarde, los integrantes de las comisiones de Ecología
y Servicios Públicos del Concejo asistieron a una reunión
en Servicios Públicos donde se les presentó
el estudio que ahora deberá revisar cada uno.
Una de las mayores novedades que contiene
la propuesta del Ejecutivo es la construcción de una
planta para el tratamiento de los líquidos lixiviados,
de alto efecto contaminante. Actualmente, en el Gallego III,
esos líquidos no se tratan para lograr su clarificación
quitándoles su efecto tóxico sino que van a
piletones donde esperan su evaporación.
Cuando traslademos el relleno, al
líquido de estos piletones vamos a sacarlo del Gallego
III; no podemos dejarlo allí pero hay sitios donde
lograr su disposición final, admite Lifschitz.
Precisamente, el desvío de los lixiviados a una planta
de tratamiento en lugar de los piletones ha sido uno de los
principales reclamos de los vecinos de Puente Gallego al Ejecutivo,
a pesar de lo cual esa obra nunca se realizó.
Otro plazo sin cumplir
El traslado del relleno sanitario Gallego
III fue definido por la Justicia para fines del mes de abril.
Sin embargo, Servicios Públicos sabe que no podrá
cumplir y ya apeló el dictamen, sobre el que deberá
expedirse ahora la Cámara de Apelaciones en lo Penal.
En el marco de la causa iniciada por los
vecinos del barrio Puente Gallego, un juez ordenó trasladar
el basural antes del 1º de mayo como fecha límite.
Servicios Públicos ya logró la aprobación
del Concejo local y de la Comuna de Alvear para llevarlo allí,
pero resta que sea la provincia la que dé la venia.
Recién entonces la Municipalidad podrá comprar
los terrenos e iniciar las obras para el traslado.
El trámite demandará, según
el cálculo oficial, al menos hasta fin de año,
una fecha muy posterior a la estipulada por el juez.
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