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| Manuel Iturralde del Museo de
Historia Natural cubano muestra un fragmento del
meteorito que habría causado la extinción
de los dinosaurios. |
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La Habana - Hace 65 millones de años
se registró lo que muchos consideran la mayor hecatombe
del planeta, cuando un meteorito de diez kilómetros
de diámetro chocó con la Tierra a poca distancia
de lo que actualmente es Cuba.
Ahora, un grupo investigador cubano-japonés,
al que podrían sumarse científicos españoles,
estudia las huellas del impacto en la isla.
"Estas rocas, extraídas en (la
provincia occidental de) Pinar del Río provienen de
lo que ahora es México", dijo a Associated Press
Manuel Iturralde, investigador del Museo de Historia Natural
de La Habana. "Su material salió parcialmente
de Yucatán y del fondo del mar. Es algo único
por su característica y su espesor".
Iturralde, que es doctor en geología,
encabeza desde 1997 un trabajo investigador que comparte con
el astrónomo japonés Takafumi Matsui, de la
Universidad de Tokio.
El científico cubano había
leído trabajos sobre la teoría del meteorito
caído en Chucxulub, en lo que es hoy la península
mexicana de Yucatán, que provocó grandes cambios
climáticos en el planeta, entre ellos el exterminio
de los dinosaurios al liquidar la flora silvestre que los
alimentaba.
"Nosotros empezamos (las investigaciones)
por curiosidad", explicó el experto. Sin embargo,
agregó, para un trabajo grande "se requería
financiamiento".
"De ahí surge un proyecto que
ha durado hasta ahora y que ha estudiado estas rocas con un
gran nivel de detalle, así como las localidades que
tenían indicios de este impacto", dijo Iturralde.
Entre los hallazgos más notables figuran
rocas con dos metros de espesor "con todas las cualidades
generadas por el impacto", agregó.
En el Museo de Historia Natural se expone
una muestra de esas piedras: cortadas transversalmente se
ven diferentes capas que Iturralde muestra con orgullo.
La primera de estas franjas, dice el experto,
ha sido corroída por fuertes corriente marinas y hacia
arriba los depósitos coinciden con el impacto del meteorito.
Luego se ve la capa depositada por un "tsunami",
una ola gigantesca que alcanza cientos de metros.
Posteriormente se exhibe una franja color
amarillo-dorado: es el iridio, un elemento de baja concentración
en la tierra, pero sumamente alta en los materiales extraterrestres.
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| Dibujo de un meteorito golpeando
a la tierra. |
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"Es polvo de meteorito" compactado
en la roca, dijo Iturralde, y explicó que la enorme
roca que chocó con la Tierra se desintegró en
un monstruoso estallido.
También hay partes de cuarzo laminado
y otros vestigios de la gigante explosión y las subsiguientes
reacciones: el sismo, la ola gigante, el derrumbe de las laderas.
"En la Sierra de Rosario nos encontramos
con un corte de roca de 900 metros de espesor, es decir que
es absolutamente único, formada a consecuencia del
impacto. Estamos hablando de millones de toneladas de rocas
acumuladas en sólo tres o cuatro horas", indicó
el geólogo.
Estos acontecimientos provocaron la muerte
de cientos de especies sobre la faz de la tierra y una crisis
ecológica mundial.
Más allá del estudio de las
rocas, el proyecto entró ahora en una nueva etapa en
la cual trabajarán científicos españoles,
dijo por su parte Reinaldo Rojas, paleontólogo del
museo.
"Se van a estudiar las conchas y los
pequeños animalitos, quizá microscópicos,
que quedaron guardados en las rocas hasta hoy", señaló
Rojas.
Para Rojas, las piedras, más que fotografías
del pasado son libros a la espera de ser interpretados por
los científicos y los curiosos.
"Hay un registro de sus huellas y estudiamos
las especies y reconstruimos las relaciones que tenían",
destacó el investigador.
Los colaboradores españoles serán
especialistas de la Universidad de Zaragoza.
Satisfechos con su trabajo, los expertos
esperan tener más conclusiones para el año entrante.
"La geología indaga en el presente
para entender el pasado y poder pronosticar el futuro... Si
no invirtiéramos en investigar lo que pasó,
no podríamos controlar lo que vendrá",
dijo Iturralde.
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