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Santa Fe. - Una reciente resolución
de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable
de la provincia, por la cual se prohíbe la producción,
fabricación e importación de equipos con bifenilos
policlorados (PCB), como respuesta a la presión ejercida
por la Defensoría del Pueblo, particulares, ONG ambientalistas,
y las noticias aparecidas en los medios de comunicación
masivos, ha reavivado la polémica pública en
torno al mencionado contaminante.
Mientras el subinterventor de la EPE, Sebastián
Chiola, desmintió las denuncias de un ex empleado sobre
contaminación en San Lorenzo, el ambientalista Ricardo
Mascheroni salió a preguntar si "todavía
existen almacenados tambores con PCB en el paseo público
de la granja La Esmeralda", de Santa Fe.
Chiola había dicho del ex empleado
que "el ingeniero Zitta -quien asegura que la EPE hasta
habría quemado residuos con PCB- creo que no vió
un transformador en su vida porque no estaba en el sector
que trabaja con transformadores".
También afirmó que "nos
hemos reunido con las autoridades de San Lorenzo y hemos hecho
estudios de todos los transformadores y ninguno arrojó
que tuvieran PCB en una concentración superior a 50
partes por millón. Ello quiere decir que ningún
transformador de San Lorenzo tiene riesgos hacia la salud".
El funcionario estimó que la denuncia
de Zitta referida a la muerte en los últimos cinco
años de ocho operarios que manipulaban transformadores
por enfermedades oncológicas es incorrecta.
El bifenilo ploriclorado (PCB) es un refrigerante
que figura en la lista de los 12 contaminantes más
peligrosos del mundo y en 1976 fue prohibido en Estados Unidos
y Europa y la Organización Mundial de la Salud (OMS)
alertó sobre sus efectos cancerígenos.
Para Mascheroni la resolución de la
Secretaría de Medio Ambiente "es un paso adelante
pero no suficiente, ya que lo único que dispone es
la prohibición de la importación, la cual ya
hace mucho que no se realiza. Tampoco lo es en relación
a la producción, por cuanto en el país nunca
se fabricó. Lo más llamativo es que no prohíbe
la utilización del contaminante por lo menos en lo
inmediato, por lo que la posibilidad de riesgos y accidentes
sigue latente".
"Quienes trabajamos en esta temática
-dijo- recibimos denuncias sobre posibles aumentos de enfermos
de cáncer en zonas con transformadores en distintos
puntos de la provincia. En muchos sectores existe temor y
angustia frente a esta potencial amenaza y las ONGs no tienen
capacidad técnica y operativa para despejarlos".
Asimismo, consideró que la resolución
"peca de escasa, ya que no dispone que se realicen estudios
de suelos donde hay equipos de transformación para
detectar la presencia de residuos peligrosos".
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