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| Se trata de un fenómeno
tan frecuente como inexplicado en esa región |
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| En Nueva Zelanda, el equipo de
voluntarios luchaba ayer por salvar a las ballenas
piloto sobrevivientes |
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| Forrest, de 7 años, trata
de descubrir si uno de los cetáceos respira |
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| Infografía |
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Anteayer, a la hora del almuerzo, los habitantes
de la remota isla Stewart, situada a 30 kilómetros
de la isla principal de Nueva Zelanda, se encontraron con
un trágico espectáculo: 159 delfines conocidos
como ballena piloto habían varado en una playa apodada
The Neck in Paterson´s Inlet (el cuello de la ensenada
de Paterson).
Sólo 39 estaban vivas aún cuando llegó
el equipo de rescate del Departamento de Conservación
de Nueva Zelanda y comenzó a cubrir a las sobrevivientes
con sábanas húmedas para protegerlas del calor.
Finalmente, fueron necesarias 80 personas, entre voluntarios
y personal de rescate para devolverlas al mar al atardecer,
aprovechando la subida de la marea.
"Hoy no hemos encontrado signos de las ballenas piloto
devueltas al mar -dijo el director para la región sur
del Departamento de Conservación, Greg Lind, al diario
neocelandés The New Zealand Herald-; seguramente debieron
haber logrado regresar a salvo a mar abierto."
Los varamientos masivos de ballenas piloto -que a pesar de
su nombre pertenecen a la familia de los delfines- no son
extraños en la isla Stewart. El peor ocurrió
en 1998, cuando 320 ejemplares aparecieron tirados al sol
del otro lado de la isla, en las playas de Doughboy Bay; dos
años después, otras 65 ballenas piloto murieron
en otra parte de la isla llamada Maorí Beach.
Expertos locales señalaron a The New Zealand Herald
que la playa en la que aún descansan las carcazas de
120 delfines se eleva sólo dos metros por sobre el
nivel del mar, y que hay indicios que sugieren que se encontraría
a mitad de camino de una antigua ruta migratoria de cetáceos.
"Tenemos un equipo que seguirá trabajando en la
isla los próximos días para tomar muestras de
tejido para estudiarlas y compararlas con muestras tomadas
en Maorí Beach, pero las carcazas quedarán allí
hasta descomponerse", dijo Lind.
Pilotos desorientados
"Las ballenas piloto son las que varan
con más frecuencia; normalmente, en varamientos masivos",
comentó Mariano Sironi, director científico
del Instituto de Conservación de Ballenas (www.icb.org.ar)
, en una conversación telefónica desde la Universidad
de Madison, Estados Unidos.
"Estas ballenas dentadas suelen vivir en manadas dirigidas
por un solo animal, que generalmente es una hembra adulta
que conoce bien la zona -explicó este experto en cetáceos-.
Todo el grupo lo sigue, de modo tal que si éste se
desorienta y se vara, es muy probable que los demás
también terminen varados al seguirlo."
Una de la causas que explican la pérdida de una correcta
orientación para desplazarse por el agua que da lugar
a los varamientos son ciertas alteraciones del sistema nervioso
-en particular del oído medio- ocasionadas por parásitos.
"En algunos casos, estas enfermedades pueden contagiar
a toda la manada, que se desorienta y termina varada",
comentó Sironi.
Otra teoría que busca explicar la muerte masiva de
ballenas por varamientos sostiene que se deben a las alteraciones
del campo magnético terrestre, del que se valdrían
estos mamíferos marinos para orientarse, ocasionadas
por la presencia de grandes yacimientos de hierro.
Recuerdos del Sur
Aunque muy pocos lo recuerden, la costa
argentina también ha sido testigo de varamientos masivos
de ballenas piloto, incluso de magnitudes mayores a la ocurrida
en Nueva Zelanda.
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"En una playa solitaria, ubicada entre las localidades
de Camarones y bahía Bustamente, a unos 290 kilómetros
al sudoeste de Rawson, fueron localizadas 409 ballenas piloto
muertas", es 16 de noviembre de 1991.
"Fue una verdadera trampa -declaró en esa ocasión
el licenciado en oceanografía Antonio De Nichillo,
de la Dirección Provincial de Protección Ambiental-.
La bajamar las sorprendió contra un islote y los cetáceos,
aunque lo hayan intentado, no pudieron retornar nuevamente
a las aguas más profundas."
Sin embargo, no todos los episodios de varamientos son tan
espectaculares.
"En el caso de las ballenas francas, estos ocurren todos
los años, aunque suelen ser aislados y no masivos -apuntó
Sironi-. Desde 1970, el incrementó de ballenatos varados
es del 6,9% anual, en coincidencia con el incremento de de
la población de ballenas francas."
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