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Entre el domingo y ayer se quemaron unas
3.500 hectáreas de campos con pasturas naturales, que
los crianceros utilizan para alimentar a sus animales durante
el invierno.
El siniestro afectó parte de los cerros
Amarillos, El Morocho y Patahuillos, frente a la laguna de
Llancanelo, aunque fuera del territorio de la reserva natural.
Según personal de Recursos Naturales
y Renovables a cargo de las tareas, en las que colaboraron
unas 20 personas entre pobladores de la zona, Defensa Civil
de Malargüe y guardaparques, el fuego habría comenzado
por la imprudencia de "picheros", como se denomina
a los cazadores de piches.
Humberto Sagal, Domingo Chávez y José
Soto, son -entre otros- los puesteros que han visto afectado
sus campos. También los brigadistas debieron evacuar
a una dotación -de 10 efectivos- petrolera de terminación.
La fauna silvestre no se vio afectada ya
que al no existir alambradas pudieron huir del fuego. El daño
perjudica directamente a los crianceros porque si no se registran
lluvias las pasturas quemadas no podrán recuperarse.
Estos campos malargüinos se suman a
la larga lista de vastas zonas de San Rafael y Alvear que
este verano ya han sido víctimas de la voracidad de
las llamas.
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