|
Un grupo especial de materiales óxidos
que aceptan y entregan átomos de oxígeno fácilmente
ante cambios de temperatura podría ser la base alrededor
de la cual tendríamos un sistema de producción
de hidrógeno a pequeña escala, adecuado para
alimentar células de combustible de uso doméstico
y para vehículos.
Los científicos saben desde hace tiempo
que los óxidos de elementos raros como el cerio, el
terbio y el praseodimio pueden producir hidrógeno a
partir de vapor de agua y metano en ciclos continuos de "inhalación
y exhalación". Dopando los óxidos con átomos
de hierro, los investigadores del Georgia Institute of Technology
han reducido las temperaturas bajo las cuales estos materiales
producen hidrógeno, abriendo la puerta a que el proceso
pueda ser alimentado mediante energía solar.
Según Zhong L. Wang, experto en materiales
de la School of Materials Science and Engineering, el nuevo
método de producción de hidrógeno tiene
numerosas ventajas, algunas de las cuales permiten aplicaciones
más realistas de la tecnología de las células
de combustible en el hogar. Estos dispositivos proporcionan
electricidad como subproducto de una reacción química
en la que el hidrógeno se combina con el oxígeno
para obtener agua. Se espera que sean pronto utilizados en
diferentes ámbitos de la industria, e incluso para
mover los motores eléctricos de los automóviles
del futuro. El gran problema con el que nos enfrentamos es
la obtención del hidrógeno necesario, es decir,
su producción mediante un método seguro y barato.
En la actualidad el hidrógeno se obtiene
a partir de hidrocarburos como el metano, pero implica el
uso de catalizadores metálicos y temperaturas de más
de 800 grados Celsius. A escala industrial el método
es apropiado, pero no lo es tanto para aplicaciones en las
que se necesita sólo una producción reducida
(para células de combustible domésticas y para
mover vehículos).
El método de la Georgia Tech, al trabajar
a más bajas temperaturas, proporciona una alternativa
de bajo coste que usa menos energía y menos agua para
operar.
Los óxidos propuestos tienen una estructura
cristalina única, que permite que hasta el 20 por ciento
de los átomos de oxígeno que contiene puedan
salir sin provocar un daño estructural. Esto posibilitaría
iniciar un secuencia cíclica en la que los átomos
de oxígeno saldrían y entrarían de la
estructura a través de una serie de procesos de oxidación
y reducción, los cuales producirían hidrógeno,
primero a partir del metano y después del vapor de
agua. Añadiendo un suministro de oxígeno externo,
el sistema podría reducir la cantidad de agua requerida
para la producción de hidrógeno.
En primer lugar, se usan temperaturas de
unos 700 grados Celsius para extraer el oxígeno del
material, que actúa oxidando el carbono del metano
para formar óxidos de carbono e hidrógeno libre.
Después, se emplean temperaturas de hasta 375 grados
Celsius para reducir el vapor de agua, sacando oxígeno
del agua para devolvérselo a la estructura cristalina,
produciendo más hidrógeno en el proceso.
Aumentando y disminuyendo la temperatura
en un ciclo continuo, en presencia de metano o agua, podemos
producir hidrógeno de forma constante.
Si se redujera la temperatura de reacción
hasta unos 350 grados, se podría emplear energía
solar para proporcionar al menos parte del calor necesario.
Emplear una fuente de energía renovable haría
el proceso más atractivo para los usuarios domésticos.
|