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El hidrógeno podría convertirse
en una fuente de energía limpia para el siglo XXI.
Es capaz de impulsar automóviles y generar energía
para plantas industriales, y puede sustituir a todas las fuentes
de electricidad, desde baterías de teléfonos
móviles hasta motores de autobuses. El grupo estimulará
el desarrollo y uso de tecnologías del hidrógeno
y de pilas de combustible, y diseñará una estrategia
para la energía del hidrógeno en el ámbito
de la UE, que podría conducir a una plataforma industrial
del hidrógeno.
Formarán parte del grupo diversos
representantes de alto nivel de los principales centros de
investigación europeos, fabricantes de sistemas de
pilas de combustible y de componentes, empresas energéticas
y de servicios públicos, empresas automovilísticas
y de transportes públicos.
"El hidrógeno implica una revolución
en la forma de producir y almacenar energía,"
dijo el Sr. Busquin. "Hasta ahora, en la "civilización
de los combustibles fósiles", hemos tratado de
establecer un equilibrio entre la necesidad de fomentar el
crecimiento económico y, al mismo tiempo, garantizar
que esto afecte lo menos posible el medio ambiente."
Sin embargo, según Busquin los Estados miembros y
la industria no pueden llevar a cabo esta revolución
por su cuenta. "Los esfuerzos están divididos,
los recursos se dispersan, y los costes resultan extremadamente
elevados. Necesitamos un gran esfuerzo en el ámbito
de la UE para racionalizar y poner en práctica diversas
iniciativas que converjan de un modo coherente. El grupo de
alto nivel nos ayudará a lograr esta ambiciosa meta",
añadió el Comisario.
El hidrógeno puede utilizarse directamente en los
procesos de combustión, como la gasolina o el gas natural,
pero las pilas de combustible representan la tecnología
más prometedora para el uso del hidrógeno en
la generación de electricidad.
El hidrógeno puede obtenerse de numerosas fuentes
primarias de energía: mediante el tratamiento de combustibles
fósiles o biológicos, por electrólisis
del agua utilizando electricidad generada mediante fuentes
de energía renovable, por ejemplo energía solar,
eólica, de las olas o de las mareas. Por consiguiente,
el hidrógeno puede servir de puente en la transición
desde una economía de energía basada en combustibles
fósiles hasta otra que se base en energías renovables.
Las actuales tecnologías del hidrógeno siguen
siendo caras, y no existe una infraestructura de distribución
semejante a la de los combustibles fósiles. El uso
del hidrógeno como combustible se ha centrado hasta
ahora en las aplicaciones aeroespaciales, pero en la actualidad
se están desarrollando vehículos eléctricos
con pilas de combustible y sistemas de calefacción
y de electricidad. Los ingenieros prevén incluso la
creación de aviones, trenes y barcos propulsados por
hidrógeno.
Dado el incremento en el uso de la energía,
la tecnología del hidrógeno también constituiría
una fuente más segura de suministro de energía.
El transporte manifiesta la tendencia más elevada en
el aumento de usuarios finales de la energía, con una
previsión de crecimiento del 16 por ciento para 2010.
El transporte por carretera también es el responsable
de casi una cuarta parte de las emisiones de dióxido
de carbono.
En la actualidad la tecnología existente
en la UE sobre el hidrógeno y las pilas de combustible
se halla fragmentada y refleja las circunstancias regionales
o nacionales. Se calcula que la cuantía total de fondos
de la UE invertidos en este campo de investigación
asciende a un total comprendido entre los 50 y los 60 millones
de euros anuales, es decir, un tercio de lo que gasta EEUU
y un cuarto del gasto japonés.
Se espera que una estrategia de investigación
sobre la tecnología de las pilas de combustible y el
hidrógeno logre una masa crítica y mejore la
eficacia del apoyo público de la UE. Es probable que
el grupo colabore con la Comisión en la preparación
de un programa estratégico de investigación.
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