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Una pequeña comisión de argentinos
llegó el 22 de febrero de 1904 a ocupar un observatorio
científico que hoy es la base más antigua en
el continente polar. Por eso se celebra hoy el Día
de la Antártida.
En esa base se desarrollan actualmente estudios
de meteorología, geomagnetismo, sismología y
biología, entre otros campos, y estos 98 años
de presencia en esa región aislada se deben a la visionaria
capacidad de esta expedición pionera.
El grupo de científicos, liderados
por William Bruce, eligió las Orcadas como centro de
operaciones para la nave que trató, infructuosamente,
de tocar el borde de los hielos antárticos. Partieron
hacia Buenos Aires, dejando una pequeña instalación
con algunos instrumentos magnéticos y meteorológicos.
El entonces funcionario del Ministerio de
Agricultura, Carlos Ibarguren, se interesó por aquella
casilla y logró que la Argentina tomara posesión
del observatorio y lo mantuviera en funcionamiento durante
décadas.
A partir de 1960, el Tratado Antártico
hizo de la Antártida el continente de la cooperación
internacional. La Argentina es uno de los 12 estados signatarios
de ese tratado, que lo compromete a congelar sus pretensiones
de soberanía sobre el sector, aunque reservó
su derecho a reclamarlo.
"En un contexto económico sin
precedente, la actividad antártica y específicamente
la Campaña de Verano 2002, donde los equipos de investigadores
y técnicos van a la región para obtener datos
y registros, se vio afectada sensiblemente -señaló
la Dirección Nacional del Antártico, del Ministerio
de Defensa, a través de un comunicado-. Pero a pesar
de que está condicionada por las circunstancias la
necesidad de sostener los objetivos nacionales se está
logrando al llevar a cabo ejes de investigación en
áreas como la gestión ambiental, análisis
de ecosistemas, contaminación."
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