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Los macacos rhesus, unos monos peludos, de
ojos grandes y que suelen pesar unos siete kilos, son cada
vez más difíciles de encontrar. Y esta vez los
que han dado la voz de alarma no son los ecologistas sino
los científicos, señala un cable de la agencia
EFE. Esta especie de mamíferos es la elegida por los
laboratorios de investigación por sus similitudes fisiológicas
con los seres humanos.
El problema, señaló Jerry Robinson,
del Programa Nacional de Centros de Investigación en
Primates, de los Estados Unidos, podría hacer peligrar
programas de investigación en temas tan importantes
como el genoma humano, el trasplante de órganos y las
células madre. El rhesus se ha utilizado para el estudio
del sida, crisis de salud pública como la de la vacas
loca o la lucha contra el bioterrorismo.
En Norteamérica, estos simios para
la experimentación se cotizan entre 5 mil y 10 mil
dólares. Se sabe incluso que se reservan los fetos
de las hembras embarazadas. Los expertos hace tiempo que conocen
este proceso "en vías de extinción"
de los monos rhesus. Pero no dieron la voz de alarma por temor
a represalias de los defensores de los derechos de los animales,
dijo el periódico The Boston Globe.
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