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Población y cultura

Congreso de la Nación, Buenos Aires, Argentina

La población de la República Argentina alcanza la cifra de 41.220.000 habitantes, datos oficiales del Censo Nacional del año 2010.

Según la misma fuente, más de 16 millones de habitantes están concentrados en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en el Gran Buenos Aires, un conglomerado que rodea a la ciudad y comprende 19 partidos.

Las ciudades más pobladas son Buenos Aires, con casi tres millones de habitantes; Córdoba y Rosario, las que rondan el millón cada una; y La Plata, Mar del Plata y Tucumán con algo más de medio millón de habitantes cada una.

Buenos Aires 2.971.000 hab.- Córdoba 1.268.000 hab. – Rosario 908.000 hab. – La Plata 600.000 hab – Mar del Plata 600.000 hab.

País cosmopolita

Los grupos aborígenes que habitaban el país a la llegada de los españoles tienen en la actualidad escasas posibilidades de crecimiento, ya que sus condiciones económicas son pobres y sus alternativas de trabajo, escasas. Algunos de estos grupos humanos viven en reservaciones, pequeños territorios donde intentan conservar sus costumbres, heredadas a lo largo de generaciones. Entre otros grupos, los más importantes son los mapuches (72.740 personas), coyas (147.000), diaguitas (91.650), wichis (46.768) y se encuentran, en su mayoría, en el norte de la república y en la región patagónica.

La llegada de los inmigrantes fue fundamental para el desarrollo del país. Desde mediados del siglo XIX hasta comienzos del siglo XX la Argentina recibió gran parte de los 65 millones de europeos que migraron a América. El primer contingente de colonos que ingresó al país, en 1856, provino de Suiza y se asentó en Esperanza, provincia de Santa Fe. A partir de ese momento, unos 4,5 millones de personas convirtieron a la Argentina en el segundo país con mayor cantidad de inmigrantes del mundo.

Entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial bajó el flujo inmigratorio, que volvió a cobrar intensidad entre 1947 y 1955, cuando un 50% de italianos y un 23% de españoles se radicaron en el territorio argentino junto a un 5% de paraguayos. Entre 1956 y 1994 la mayoría de los inmigrantes procedía de países limítrofes, especialmente Bolivia, Paraguay y además, durante la década de 1970, de Uruguay. Más tarde, arribaron varios contingentes coreanos, chinos y taiwaneses. Estos movimientos, sumados a la migración interna que busca asentarse en las grandes ciudades, debido a la mayor oferta laboral, determinan una baja población rural (4.285.000 habitantes) y una alta población urbana (28.324.000), según los datos del censo de 1991.

Con respecto a las ocupaciones, el sector económicamente activo comprende alrededor de un 50% de habitantes y se distribuye de acuerdo con el nivel de instrucción adquirido: primario, secundario y terciario. El sector primario (agricultura, ganadería y minería) ocupa un 6%; el secundario (industria), el 31% y el terciario (servicios, bancos, financieras, seguros) el 63% de la población.

Abarcando los tres sectores ocupacionales se puede concluir de manera general que más de la mitad de los habitantes trabaja como obrero o empleado en los centros urbanos (tanto grandes como pequeños), una cuarta parte desempeña tareas independientes y el resto comprende las empresas familiares y el sector patronal.

Salud y educación

Los datos recogidos entre 1990 y 1995 indican que en Argentina la esperanza de vida es de unos 72 años, y la tasa de mortalidad infantil es del 24 por mil. En el sistema hospitalario nacional existe una cama cada 227 personas y un médico cada 376 habitantes. Por otra parte, más de la mitad de los argentinos tiene servicios de cobertura médica por medio de una obra social, un servicio mutual o un plan de salud prepago. Sin embargo, las proporciones difieren según la zona. Por ejemplo, en la provincia de Tucumán, el 65% de la población cuenta con cobertura de salud, en Tierra del Fuego el 69%, en Santiago del Estero el 45%, en Jujuy el 56%, en el Chaco el 48% y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el 80%.

Biblioteca Nacional

En educación, la Constitución Nacional ampara el derecho a la escolaridad. La Ley Federal de Educación contempla el ingreso de los niños al nivel inicial a los 5 años, y la asistencia a la Educación General Básica en sus tres ciclos, desde los 6 hasta los 14 años, con tres años más de un tercer nivel, denominado Polimodal. Este sistema se ha comenzado a implementar a partir de 1997.

El presupuesto nacional para la educación es del 3,3%. En el país hay más de 9.000 centros educativos preescolares, y 24.500 primarios, entre instituciones públicas y privadas. El 78% de los niños concurre a establecimientos de enseñanza públicos, y el 22% recibe educación privada.

Argentina figura entre los países más alfabetizados del mundo, con un 3,7% de analfabetismo (un 53% femenino y un 47% masculino). Este índice difiere según la región: disminuye a medida que se acerca a los centros urbanos y aumenta en las regiones más pobres; así, mientras en Buenos Aires hay un 1,3% de analfabetos, el Chaco tiene un 13%. De acuerdo con el índice de 1991, en las grandes ciudades y en las capitales de provincia, el 96% de los niños y jóvenes en edad escolar reciben educación primaria, el 54% secundaria y el 14% terciaria.

Cultura

El fenómeno de la inmigración hizo que las poblaciones aborígenes del territorio recibieran la influencia cultural de los nuevos habitantes, quienes a su vez asimilaron costumbres y conocimientos de los habitantes primitivos.

Algunos de los rasgos culturales de los antiguos pobladores del país pueden verse en hallazgos arqueológicos y en artesanías, instrumentos musicales o comidas tradicionales, que se elaboran según fórmulas transmitidas en forma oral, de ancianos a jóvenes.

A partir de la inmigración y el desarrollo cultural impulsado durante las últimas décadas del siglo pasado y las primeras del actual, la Argentina experimentó un gran crecimiento en la construcción de museos, bibliotecas, salas de teatro y, más tarde, de cines.

En literatura han surgido personalidades como Julio Cortázar, Adolfo Bioy Casares, Jorge Luis Borges, Alejandra Pizarnik, Juan Gelman, Ernesto Sábato, Alfonsina Storni, además de grandes escritores históricos como Sarmiento y Bartolomé Mitre.

La música tradicional argentina se divide en tres grandes ramas: el folclore, el tango y el rock nacional. El folclore se desarrolla en el interior del país y sus principales ritmos son la zamba, la chacarera, la tonada y el chamamé. Algunos nombres destacados en la música nacional son los del poeta Manuel J. Castilla, Armando Tejada Gómez, el músico Gustavo Leguizamón, el compositor y cantor Atahualpa Yupanqui, y voces como la de Mercedes Sosa.

El tango es un tipo de música ciudadana, surgida en los arrabales de las dos capitales rioplatenses: Buenos Aires en Argentina y Montevideo en Uruguay. Entre los músicos dedicados a este rubro, los nombres más importantes son los de Enrique Santos Discépolo, Homero Manzi, Carlos Gardel, Aníbal Troilo, Osvaldo Pugliese y Astor Piazzolla.

En el rock nacional, se destacan innumerables figuras, como Charly García, Fito Páez, Carlos Alberto Spinetta, Los Fabulosos Cadillacs, Divididos, Las Pelotas, Los Pericos, Andrés Calamaro, entre otras. Algunos músicos como León Gieco o Juan Carlos Baglietto combinan elementos del folclore con recursos del rock. Durante la década del 90, los cantores de música tradicional y los músicos de otras generaciones, han actuado en forma conjunta como Mercedes Sosa con Charly García, Gieco o Víctor Heredia, logrando que las generaciones más jóvenes se acercaran al folclore.
En teatro, se destacan autores como Gregorio de Laferrére, Enrique Larreta, Roberto Cossa y Carlos Somigliana, entre otros muchos dramaturgos.

En el rubro cinematográfico, Argentina cuenta con una gran cantidad de autores y directores, desde los comienzos de esa industria en los países más desarrollados. Mario Soffici, Leopoldo Torre Nilson, Jorge Prelorán, Adolfo Aristarain y María Luisa Bemberg, son algunos destacados directores.

En pintura, el país tiene una larga historia representada por Martín Malharro, Emilio Pettoruti, Antonio Berni, Lino Spilimbergo y Leopoldo Presas, entre otros artistas de renombre internacional.

En 1936, Carlos Saavedra Lamas recibió el Premio Nobel de la Paz, en 1947 Bernardo Houssay el de Medicina, Federico Leloir el de Química en 1970, Adolfo Pérez Esquivel nuevamente el Nobel de la Paz en 1980 y César Milstein fue galardonado con el de Medicina de 1984. El escritor Jorge Luis Borges no obtuvo esa distinción, pero fue candidato durante muchos años.

Tango