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Rufino.- El productor Marcelo Chappero denunció
ante el Tribunal Penal de Rufino y la policía local
que en el sur provincial existe una zona liberada para las
canalizaciones clandestinas realizadas por establecimientos
rurales, que serían responsables del anegamiento de
campos vecinos y de la erosión de la ruta provincial
2-S. Además potencian el peligro de inundación
de la zona norte de esta ciudad y aportan una importante masa
hídrica a la castigada zona de la laguna La Picasa.
Chappero también elevó notas
al gobernador Carlos Reutemann y a los titulares de las áreas
de Obras Públicas, Hidráulica y Vialidad, calificándolos
de "encubridores de quienes desvían y encauzan
agua en su propio provecho, perjudicando el patrimonio provincial
y de los particulares".
En la búsqueda de las causas que
lo llevaron a perder cuatro cosechas consecutivas por el agua,
en abril del 2001 el productor comenzó una investigación
que incluyó un relevamiento fotográfico, planos
y recorridas por el curso que sigue el líquido a partir
de su ingreso desde la provincia de Córdoba. "Todas
estas obras incurren en delitos penales porque transgreden
la ley provincial de aguas", enfatizó el productor.
Para el productor, los 30 centímetros
de agua que hay sobre su campo de cien hectáreas, que
linda con el sector norte de Rufino, son consecuencia de las
obras de desvío y canalización que realizó
la estancia La Pichi Aina, entre otros establecimientos rurales.
"Nunca creí que mi campo se inundaba sólo
por la lluvia, me puse a investigar y comprobé que
el agua entraba por la ruta 2-S, que funciona como un canal
por el caudal que recibe desde las canalizaciones clandestinas",
explicó.
Según Chappero, en plena inundación
descubrió que en La Pichi Aina había importantes
salidas de agua hacia la mencionada ruta, y que hacia el norte
de esos lugares el camino estaba seco. También detectó
que ese no era el único origen de su desgracia, ya
que el agua también procedía de un campo bajo
ubicado enfrente de su propiedad, donde también se
habían realizado obras de desvío y canalización.
"Son verdaderas obras de ingeniería, porque nadie
está capacitado para manejar curvas de nivel, alturas
de campos, drenajes y terraplenes si no es un ingeniero",
alertó.
Las obras en cuestión a veces aparecen
encubiertas como caminos, pero la función real es encauzar
el agua en beneficio propio, cuando el suelo tiene saturada
su capacidad de absorción, enviándola hacia
la ruta provincial. "A la ciudad de Rufino y a mí
nos tapa el agua que viene desde Córdoba. Lo más
grave es que cuando llueve mucho el barrio norte se inunda
y la pobre gente pierde sus pertenencias", acotó.
Para Chappero el desmadre hídrico
tendría responsables. "Supuestamente fue el actual
Secretario de Obras y Servicios Públicos de Rufino,
Enrique Viglianco, quien habría dirigido las obras
en la Pichi Aina, antes de asumir el cargo", disparó
y aseguró que "ésta sería la razón
por la cual no se le dice la verdad a la gente, y desde la
Dirección de Hidráulica se minimizan las obras
cuando en realidad son faraónicas.
Una
medida cuestionada
El tribunal que entiende en la denuncia
de Chappero dispuso una nueva pericia el jueves pasado para
constatar la presencia y el impacto de las obras. Pero para
el productor, la inspección de las canalizaciones que
están bajo instrucción penal no se realizó
en las condiciones adecuadas "porque la Dirección
de Hidráulica anunció la medida una semana antes
convocando a la misma a todos los propietarios. Esto les dio
la oportunidad de arreglar los ilícitos denunciados,
ya que ese día aparecieron bolsas con tierras en todos
los canales dar la sensación de que las obras están
desactivadas", enfatizó.
El denunciante también cuestionó
otros aspectos de la medida judicial, como la presencia de
Viglianco. "Cómo si eso fuera poco el oficial
de justicia, garante del procedimiento, estuvo hablando con
él mientras el representante de Hidráulica permanecía
a solas con el administrador de la estancia realizando la
inspección de las obras", disparó.
La nueva medida dispuesta por la Justicia
intenta dilucidar las pericias anteriores hechas en los campos
La Pichi Aina, La Juanita, Albertengo y Tibiletti. Según
Chappero, en un primer momento Hidráulica habría
admitido la existencia de las obras pero después habría
dado un informe en sentido contrario, asegurando que están
desactivadas. "Esto hizo dudar al tribunal que pidió
el informe que se realizó la semana pasada", relató
el productor.
Las obras denunciadas por Chappero están
contempladas en la ley 3.345, de aguas de la provincia, que
en su artículo 18º prohíbe la construcción
por particulares de cualquier obra referida al curso de las
aguas, ya sea tajamares, zanjas y compuertas, entre otras;
ni se permitirá que, a pretexto de mejorar la vialidad
se construyan obras que modifiquen dicho curso. En uno y otro
caso deberá solicitarse permiso al Departamento de
Obras Hidráulicas y Desagües, que lo otorgará
según el caso.
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