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Un giro trascendental tomó el tema
de la laguna La Picasa con la presentación del pedido
de dos medidas cautelares por parte de la Fiscalía
de Estado de la provincia ante la Corte Suprema, de Justicia
de la Nación. Ahora Santa Fe quiere impedir la entrada
de agua que llega desde Buenos Aires, al tiempo que insiste
en que se modifique el recurso de amparo interpuesto ante
la Justicia por esa provincia para impedir el funcionamiento
de la canalización denominada alternativa norte. A
cambio, Santa Fe propone activar, esta obra para enviar el
líquido bajo condiciones controladas.
La decisión del gobernador Carlos
Reutemann de presentar ambas medidas cautelares para mitigar
el problema de los anegamientos en el sur provincial da un
vuelco total a la estrategia con la que se venía trabajando
el tema. Desde hace tiempo los productores insistían
en que, además de buscar una salida para el agua también
debería impedirse el ingreso de la misma al territorio
provincial.
Anteayer la Fiscalía de Estado, con
la asistencia técnica de la Dirección Provincial
de Obras Hidráulicas, presentó ante la Corte
Suprema de Justicia de la Nación los dos pedidos de
dictado de medidas cautelares. En este mismo ámbito
judicial debía celebrarse ayer una audiencia conciliatoria
entre las provincias involucradas en el tema de los anegamientos
(Córdoba, además de Buenos Aires y Santa Fe),
pero la misma quedó postergada hasta nuevo aviso.
La primera de las medidas cautelares que
solicita el gobierno santafesino tiene que ver con la modificación
del recurso similar vigente interpuesto por la provincia de
Buenos Aires ante esa Corte. Consta de cuatro propuestas que
tienen como objetivo lograr que se permita drenar el agua
garantizando un escurrimiento controlado.
Se propone habilitar el canal alternativa
norte que permitirá conducir un caudal de 5 metros
cúbicos por segundo, desde la laguna La Picasa hacia
el río Salado, para lo cual es necesario quitar los
20 tapones que obligó a colocar la Justicia ante el
pedido de Buenos Aires. Además se sugiere incrementar
la capacidad de regulación de la obra con la colocación
de compuertas móviles en las seis alcantarillas reguladoras
existentes a lo largo de la traza del canal aguas debajo de
las principales lagunas; así disminuirá el ingreso
de agua al territorio bonaerense.
También se propone realizar el bombeo
desde la laguna La Picasa hacia el Salado en los meses en
que este curso de agua tenga un nivel bajo o medio. Otra idea
es conformar una comisión técnica interjurisdiccional
entre las provincias y la Nación, encargada de monitorear
y definir la política de exportación de caudales
desde la laguna y el funcionamiento de las regulaciones.
Obras clandestinas
La segunda medida cautelar presentada es
una innovación porque apunta a controlar el ingreso
de agua al territorio provincial por lo que solicita que Buenos
Aires regule o tapone las obras clandestinas que efectuó
aguas arriba de La Picasa y en la cuenca del arroyo Salado,
brazo de la laguna La Pantanosa, que producen la derivación
de aguas y el aceleramiento del escurrimiento de las mismas
hacia la laguna santafesina, que no para de crecer en forma
geométrica.
Los puntos cuya regulación se pide
son: el canal El Indio en la zona de Alberdi e Iriarte; el
ingreso de agua desde Cañada Seca y zona al oeste;
el alcantarihado y canales ejecutados; y los canales sobre
los caminos y en campos ubicados en la zona de Villa Saboya
y Cañada Seca. Además, la provincia de Santa
Fe toma reservas de otras constataciones de obras clandestinas
que pudieran corresponder en el futuro.
Pocas semanas atrás, Hidráulica
de la provincia realizó junto a los productores un
relevamiento que permitió detectar las entradas clandestinas
de agua al territorio santafesino. Este prueba fue uno de
los argumentos más fuertes que siempre esgrimieron
los afectados por los anegamientos a la hora de plantear las
soluciones.
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