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| Problemas. Llancanelo y el impacto
ambiental, dos temas que siempre estu-vieron ligados. |
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El conflicto por la explotación de
la Laguna de Llancanelo, en Malargüe, entró de
lleno en una faceta más jurídica que ambiental
luego de que la Justicia decidiera suspender la vigencia del
estudio de impacto ambiental realizado por el Gobierno provincial.
Ayer, el Juzgado provincial número
15, a cargo de la doctora María Mercedes Herrera, ordenó
paralizar las actividades de la empresa Repsol YPF en el área
de la Laguna Llancanelo, hasta tanto no se resuelvan las presuntas
irregularidades cometidas en el procedimiento de evaluación
del impacto ambiental.
Del otro lado, el Gobierno provincial, a
través de la Fiscalía de Estado y la Asesoría
de Gobierno, confirmó que apelará la medida.
Así lo informó ayer a la tarde la subsecretaria
de Medio Ambiente, Laura Fagot, quien agregó que el
Ejecutivo tiene 48 horas para cumplir ese trámite.
Estamos seguros de que los trabajos
hechos por el Gobierno están bien, para lo cual hemos
presentado pruebas escritas y testimonios, dijo Fagot.
La medida cautelar responde a la solicitud
de la organización mendocina Oikos red ambiental, la
cual presentó un amparo el 4 de febrero pasado pidiendo
la inconstitucionalidad de la resolución del Gobierno
que autoriza la explotación de hidrocarburos en Llancanelo.
Eduardo Sosa, de la red ambiental, adelantó
que la organización ya tiene preparado el camino
judicial en caso de que el Gobierno apele la decisión
del Juzgado.
Este fallo significa que hasta tanto no se
resuelva la cuestión de fondo -más de quince
puntos presentados por la ONG- la empresa deberá abstenerse
de realizar operaciones de cualquier tipo en el área
de la laguna, que estén vinculadas al proyecto de los
cinco pozos autorizados por el Gobierno.
Además, la entidad ambientalista pidió
a la Justicia que se declare inaplicable la resolución
que autorizó la explotación a Repsol de cinco
de los ocho pozos que había propuesto.
A partir de ahora, comienza el análisis
de todos elementos de prueba presentados por Oikos y las demás
partes, sobre los derechos y normas ambientales que habrían
sido violados por el gobierno provincial durante los dos años
y medio que duró el proceso de autorización
a la explotación de hidrocarburos por parte de la petrolera
española.
De esta manera, se definió en los
tribunales la medida de amparo en contra del inicio de los
trabajos de Repsol presentada por la organización ecologista.
En tanto, fuentes de la empresa Repsol YPF
confirmaron que habían sido notificados de la decisión
de la Justicia pero decidieron no emitir ningún tipo
de opinión al respecto.
El humedal Llancanelo, ubicado a 60 kilómetros
de la ciudad de Malargüe y dotado de 40 mil hectáreas,
es uno de los más importantes reservorios de avifauna
de Mendoza y según las estimaciones de Repsol
contiene la mitad de las reservas de petróleo de la
provincia.
Después de casi tres años de
estudios, polémicas, denuncias de contaminación
y discusiones sobre su conveniencia, el Gobierno emitió
el 17 de enero, en forma definitiva, la Declaración
de Impacto Ambiental (DIA) para la exploración intensiva
en el lugar y así les abrió la puerta a los
trabajos de extracción petrolera en uno de los reservorios
naturales más grandes de la Tierra.
La organización Oikos nació
en enero de 2000 como una organización no gubernamental
dedicada a participar en temas medioambientales y rápidamente
se comenzó a ejercer una suerte de control de gestión
ambiental paralela a la que implementará
el Gobierno, no sólo en la explotación de Llancanelo
sino también en otros casos como el de los transformadores
contaminantes de KM8, y el impacto ambiental del vaciamiento
de la presa Los Reyunos.
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