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El más grande de los delfines

Orca

Es relativamente sencillo, al ver una manada de orcas, identificar a los machos de las hembras. En principio los machos son más largos y voluminosos que las hembras, la longitud media para los machos es de 7.5 metros y para las hembras es de 6.5 metros.

Pero la forma más clara de identificación está dada por la aleta dorsal. Mientras que los machos presentan una aleta erguida que llega a alcanzar casi dos metros de alto, las hembras presentan una aleta curvada hacia atrás que difícilmente supere los noventa centímetros. Con frecuencia las aletas dorsales tienen marcas y cicatrices en el borde posterior.

En base a eso se puede identificar claramente a un animal de otro. Otro método de identificación es la mancha blanca (montura) sobre el lomo que se localiza detrás de la aleta dorsal de las orcas. Esta mancha es diferente en cada animal. Los científicos pueden entonces utilizar las muescas de la aleta dorsal y la montura para identificar a un animal, crear un verdadero catálogo de las orcas de la zona que permita realizar un seguimiento año a año. Para facilitar esta tarea los científicos suelen ponerles nombres a las orcas que estudian.

El problema suele presentarse con los juveniles donde la montura es de un tono más apagado y la aleta permanece curvada hacia atrás asemejándose a las dorsales de las hembras. Hace pocos años los científicos de Península Valdés identificaron una cría de orca con el nombre de «Melanie». Pero pocos años después, al ir creciendo el animal, la aleta se fue estirando hasta demostrar que se trataba de un macho. Para subsanar el error inicial decidieron rebautizarlo entonces con el nombre de «Mel». Hoy Mel es uno de los machos más grandes y más exitosos en la caza de lobos y elefantes marinos en la Península.

Tanto los machos como las hembras, al ser retenidos en cautiverio en un acuario pierden la capacidad de mantener erguida su aleta dorsal que irremdiablemente cae hacia un costado. Muchos especialistas creen que esto se debe al stress y depresión provocadas por el cautiverio.

«No se puede defender lo que no se ama y no se puede amar lo que no se conoce»