Saltar al contenido

La cooperativa de las tortugas bebé

Nacimiento de una tortuga marina

La vida de una tortuga marina comienza siempre con una labor ardua y trabajosa. Para proteger la puesta, la tortuga madre trepó pacientemente por la playa más allá de la línea de la marea y enterró alrededor de cien huevos en la arena a un metro de profundidad. De esta manera los mantuvo alejados de los depredadores.

Pero al nacer las crías su primer trabajo consistirá en abandonar el pozo protector e ir en busca del aire, indispensable para su vida. Como puede imaginarse, la tarea de escapar de este lugar es formidable. Se necesita de la unión de todos los recién nacidos para evitar que el nido se convierta en una tumba. La única vía de escape consiste en trabajar todos juntos, por eso, los que nacen primero esperan a los otros para comenzar la tarea.

Una vez completado el nacimiento se forma una masa de pequeñas tortugas en miniatura, unas encima de otras. Las que están en la parte superior comenzarán a cavar hacia la superficie. En tanto las que quedan en la parte inferior apisonarán la arena debajo de ellas formando un piso sólido donde poder pararse. Al ir subiendo el piso las tortugas de la parte inferior suben con él empujando hacia arriba a sus hermanos que están en la parte superior que se ven estimulados a cavar más rápido.

Si al llegar a una zona cercana a la superficie detectan que la arena está caliente toda la masa de bebés tortuga detienen el trabajo al unísono y esperan pacientemente a que la arena se enfríe, señal clara de que llegó la noche, un momento más seguro para viajar hasta el mar con menos posibilidad de ser vistos por los depredadores.

La salida del nido es la única acción comunitaria que las tortugas tendrán a lo largo de toda su vida. Una vez en superficie comienza una carrera descontrolada en busca del refugio de las olas. Al llegar al agua se separarán definitivamente dando comienzo a una existencia solitaria. De toda la puesta algunas se perderán camino al mar, otras serán devoradas por los depredadores en la playa o antes de la línea de rompiente. Sólo una o dos de las tortugas que salieron del nido llegarán a adultas para aparearse y tener crías demostrando que, pese a todo, la vida se abre paso.

«No se puede defender lo que no se ama y no se puede amar lo que no se conoce»