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Animales estáticos

Esponjas marinas

En los primeros estudios científicos se consideraba que las esponjas eran plantas marinas y no fue sino hasta mediados del Siglo XIX que se las aceptó como lo que son: animales. Los ejemplares fósiles hallados nos demuestran que las esponjas estuvieron en nuestro planeta 500 millones de años antes que el primero de los seres humanos. Con 4500 especies conocidas de las cuales sólo 150 especies viven en agua dulce. Se encuentran esponjas en todos los mares del mundo y parecen haberse adaptado bien a todas las condiciones de vida. Durante la expedición del Galatea se registraron esponjas a 6400 metros de profundidad.

Las esponjas tienen forma de chimenea y esta forma les permite filtrar el agua de donde sacan sus alimentos. La pared externa de la esponja tiene poros por donde se filtra el agua, las células, que se alimentan independientemente unas de otras toman el alimento de esta agua que pasa por los poros y los deshechos salen por la cavidad principal de la chimenea. Una esponja del tamaño da la foto puede filtrar unos dos litros de agua por minuto lo que significa que puede filtrar más de un millón de litros de agua de mar por año.

Justamente, el hecho que las células se alimenten en forma independiente unas de otras sin necesidad de un aparato digestivo es lo que le da a las esponjas su característica más sorprendente. Si un pedazo de esponja se desprendiera del animal podría fijarse al fondo y seguir filtrando el agua, formando con el tiempo un nuevo animal. Más aún , si se pasara a todo el individuo a través de una fina tela de seda separándolo en partículas diminutas, éstas se depositarían en el fondo formando pequeños grumos que, con el tiempo, se convertirían en individuos plenamente desarrollados.

Las esponjas tienen una gran vinculación con los seres humanos desde hace mucho tiempo. Los griegos la usaban en lugar de cantimploras para llevar agua, los romanos crearon con ellas la primer versión del chupete, por lo que no es extraño que a Cristo en la cruz se le diera de beber «de una esponja». Afortunadamente hoy la tecnología suplantó el uso de las esponjas marinas por esponjas de material sintético que se usan en casi todos los hogares del mundo.

«No se puede defender lo que no se ama y no se puede amar lo que no se conoce»