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El sexo de las tortugas marinas

Tortuga marina

Es por todos conocido el gran esfuerzo de las tortugas hembras para depositar sus huevos en el alto de la playa. Pero ¿por qué las tortugas se aventuran a un lugar tan alejado de la protección del agua? Sobretodo teniendo en cuenta que al nacer las crías será justamente ésta distancia la que los exponga a los depredadores. La respuesta está dada en que las hembras deben escoger un lugar donde puedan garantizarse la temperatura indicada para la puesta.

El sexo en las tortugas, como en la mayoría de los reptiles, no está predeterminado genéticamente, sino que depende de la temperatura media de la incubación. Los huevos se incuban gracias al calor que se acumula en la arena que los cubre. La profundidad del nido, las características propias de la arena y el clima del lugar, influyen en la temperatura en la que se desarrollarán los huevos y en el sexo de las crías a nacer. A una temperatura moderada la mitad de las crías que nacen son hembras y la otra mitad machos. Si la temperatura es más alta que la media normal nacerán más hembras que machos pero, si la temperatura es algo más baja durante el período de desarrollo del huevo se invierte la proporción de sexos y dominan los machos. Una diferencia de apenas 2,5ºC en uno u otro sentido es suficiente para desequilibrar la proporción de sexos y que nazcan únicamente machos o hembras.

Posiblemente uno de los problemas más graves para las tortugas en particular y los reptiles en general es el calentamiento del planeta ya que estos animales suelen poner los huevos siempre en la misma zona geográfica. El otro problema potencial es la destrucción paulatina de las zonas costeras en la que van desapareciendo los médanos dejándoles paso a las construcciones humanas. Muchos planes de conservación en todo el mundo toman los huevos de tortuga de sus nidos para incubarlos artificialmente y liberar las pequeñas tortugas al mar cuando ya tienen un tamaño que las aleja del peligro de los predadores. En estos casos el juego de la temperatura permite a los científicos repoblar áreas donde falten machos o hembras indistintamente.

«No se puede defender lo que no se ama y no se puede amar lo que no se conoce»