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Los bosques naturales y las áreas
protegidas de Bolivia han quedado a merced de las petroleras.
Las instituciones encargadas de vigilar que las transnacionales
no atenten contra la biodiversidad y la riqueza natural no
cuentan con el personal necesario ni con el presupuesto adecuado
para cumplir estas tareas, denunció el Foro Boliviano
sobre Medio Ambiente y Desarrollo (FOBOMADE).
Es tal el abandono gubernamental que, por
ejemplo, el Ministerio de Desarrollo Sostenible, encargado
de controlar que las petroleras cumplan la legislación
ambiental, cuenta con una sola persona para la aprobación
y el monitoreo de todas las operaciones de hidrocarburos en
todo el país, dijo el presidente de FOBOMADE, Gabriel
Herbas.
La labor de estas instituciones gubernamentales
también se ha puesto en duda por la enorme facilidad
con la que los funcionarios oficiales pasan de ejercer labores
de control ambiental sobre las petroleras a convertirse en
empleados de las transnacionales.
Este es el caso, por ejemplo, de la Unidad
Ambiental del Ministerio de Hidrocarburos, que cuenta con
la Oficina Sectorial de Control Ambiental, ubicada en Santa
Cruz. "Su anterior director es actualmente funcionario
de la petrolera TranSierra, mientras que el actual Director
proviene de consultoras petroleras. A su vez el ex Director
de la Unidad de Medio Ambiente (UMA) trabaja en British Gas",
aseguró Herbas.
"Es claro que no solo los viceministros
pasan del Ministerio de Hidrocarburos a la petroleras, sino
también los funcionarios de menor rango encargados
del monitoreo ambiental, lo que difícilmente constituye
siquiera una esperanza de control y fiscalización",
agregó.
En estas condiciones, agravadas por la reducción
del presupuesto y los fondos con los que opera el Servicio
Nacional de Áreas Protegidas (SERNAP), es muy difícil
que se esté conservando la biodiversidad y la riqueza
natural en las áreas protegidas y bosques naturales.
Asimismo es altamente improbable que se obligue a las petroleras,
que operan en las áreas protegidas, que cumplan con
las normas y leyes ambientales.
Los reportes oficiales establecen que una
decena de empresas petroleras están construyendo campamentos,
abriendo caminos, perforando pozos con amplio uso de explosivos
y dinamita, explorando y explotando hidrocarburos en bosques
y regiones protegidas legalmente para su conservación
natural.
Según un informe del SERNAP, las poderosas
empresas petroleras extranjeras han logrado obtener hasta
ahora un total de 24 concesiones en áreas, que por
ley, y hasta hace poco, eran consideradas como un santuario
de la vida silvestre y natural. Estas concesiones, como lo
denunciaron las organizaciones ambientalistas como FOBOMADE
y la Liga de Defensa del Medio Ambiente (LIDEMA), están
poniendo en riesgo la sostenibilidad de la biodiversidad,
los recursos naturales renovables y el medio ambiente en el
corazón de Sudamérica.
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