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Otro síntoma de la crisis y la recesión.
La ampliación del sistema de contenedores de residuos
en la ciudad está frenada. Es que los insumos para
la elaboración y mantenimiento de los recipientes móviles
son importados y sus costos están en dólares,
o sin precios.
Los concesionarios de la recolección
de residuos de Rosario (Lime y Cliba) ya admitieron que está
parada la expansión del sistema hacia otras cuadras,
mientras que desde el municipio se espera seguir con el programa,
aun con plazos más flexibles.
Habrá que ver cómo será
el recorte en los servicios frente a la caída de la
recaudación municipal.
Por ahora, los vecinos del macrocentro que
estaban a la espera de los contenedores deberán aguardar.
Esto forma parte del posible ajuste en el
sistema de recolección de la ciudad, producto de la
caída de la recaudación que le impide a la Municipalidad
cumplir con los pagos a las empresas.
La deuda que mantiene el Ejecutivo municipal
asciende a los 3,5 millones de pesos y está en estudio
una propuesta para reducir las prestaciones.
La decisión de congelar la colocación
de más contenedores se tomó debido "al
aumento en los costos de los insumos de fabricación
o porque no tienen precio", reconoció Julián
Ferrer, directivo de Lime. En Cliba confirmaron lo mismo.
La directora de Política Ambiental
municipal, Silvia Trevisán, prefirió "esperar
los resultados de las negociaciones con los concesionarios"
para definir si se dilata la ampliación del sistema.
En Rosario hay 622 contenedores repartidos
entre los Fonavi, en los frentes de algunos edificios públicos
y en tres grandes sectores del macrocentro. La modalidad fue
muy bien recibida por la gente y existen muchísimos
pedidos para que se instalen en otros barrios.
La puesta en el freezer del proyecto será
"hasta que se acomode la situación del país
y se estabilicen los precios", admitió Ferrer.
Ninguna de las fuentes empresarias consultadas se atrevió
a asegurar sin embargo cuándo se volverá a retomar
la experiencia.
La última incorporación de
contenedores fue el viernes pasado en calle Brown entre Oroño
y España. "Se apunta a cerrar el triángulo
de Brown, Oroño y la costa", indicó Trevisán.
Pero por ahora los vecinos de ese lugar deberán esperar
un tiempo más, al igual que los que están comprendidos
entre Cerrito, Moreno, 27 de Febrero y Laprida. En ambas zonas,
las dos firmas estaban a punto de colocarlos y lo suspendieron.
Según el contrato, las concesionarias
deben implementar el sistema en la mitad de las calles asfaltadas
antes de febrero de 2007. La incorporación será
gradual y con un cupo máximo al año.
Cliba ya instaló 422 contenedores
en la zona de Pichincha, en Ovidio Lagos desde Rosario Norte
hasta Pellegrini, en Parquefield y barrio Rucci. Lime tiene
unos 200 recipientes repartidos en el sector de Paraguay,
Cochabamba, Moreno y Cerrito, en Fonavis y frente a edificios
públicos.
La decisión de no colocar más
contenedores está relacionada con el ajuste que se
viene en la recolección de residuos. Todavía
no se aplicó ningún recorte y la Municipalidad
estudia propuestas para bajar la cantidad de prestaciones.
Esta semana será definitoria en ese
sentido. Habrá una serie de reuniones entre los concesionarios
y autoridades de la Secretaría de Servicios Públicos.
Es que, producto de la caída de la
recaudación, la Municipalidad no puede hacer frente
a los pagos con las concesionarias. Se supo que la deuda con
Cliba es de casi 2 millones de pesos, y de 1,6 millón
con Lime.
Tal como se adelantó, se analiza la
posibilidad de suspender la recolección los sábados,
entre otras medidas.
La situación de Rosario es similar
a la de otros municipios. Cliba tiene problemas para cobrar
también en Córdoba, San Isidro y Bahía
Blanca.
La afectación de los servicios está
relacionada con el costo social. Dicen que cualquier tipo
de recorte en las prestaciones afectará directamente
las fuentes de trabajo, además de la calidad del servicio.
Pronto habrá definiciones.
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