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| FUTURISTA. El Smart mide 2,5 metros
y ya empezó a circular por Europa. |
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En automóviles, lo nuevo está
en el diseño. Lo último son pequeñas
y ágiles bolitas que ya se multiplican de a miles por
las calles de Europa. Y amenazan con copar los Estados Unidos.
El tamaño es lo que más llama
la atención de estos vehículos que despiertan
las miradas de todos. Son realmente diminutos. La gran sensación
del viejo continente, el Smart de Daimler Chrysler, mide sólo
2, 5 metros (1 metro menos que el Ford Ka). Y el City de Ford,
que saldrá a la venta a fines del año próximo,
apenas alcanza los 2,9 metros.
Estas medidas hacen que los miniautos tengan
solamente 2 butacas, y un pequeño espacio en el sector
trasero para utilizarlo como baúl. Además, el
Smart anda a gas o gasoil y llega a 135 kilómetros
por hora (en poco tiempo más, saldrá una versión
con motor eléctrico). En tanto, el City está
equipado con un motor eléctrico y apenas alcanza los
90 kilómetros por hora.
El City no está hecho de metal como
la mayoría de los autos comunes. Para construir su
carrocería, los ingenieros de Ford inyectan termoplástico
en un molde hueco. Al enfriarse, el plástico se endurece
y toma la forma del molde. Luego se troquelan las ventanas
y las puertas. "Esta forma barata de fabricación
es la misma que se utiliza para hacer los kayaks y da como
resultado un auto resistente y traslúcido que permite
que la luz del sol atraviese sus paneles", informa la
revista Popular Science en su último número.
Que una empresa como Ford fije su vista
en los futuros autos chicos tiene su explicación. "A
pesar de ser una empresa estadounidense, no creo que Ford
intente vender este auto en los Estados Unidos. Creo que sus
ejecutivos piensan colocarlo en Europa, donde las calles son
mucho más angostas que en los Estados Unidos y donde
es más difícil encontrar lugar para estacionar.
Van a competir con el Smart", dice José Luis Denari,
director del instituto del diseño automotriz DAD.
"Encima, en Europa una enorme porción
de la población se casa después de los 30 años.
Todo esto hace que en el viejo continente el auto chico sea
ideal. En cambio, si penetra en los Estados Unidos, será
por una simple moda pasajera. Allí no existen dificultades
de espacio ni de petróleo", agrega Denari.
Sin embargo, la gente de la automotriz no
piensa así. Ven a estos nuevos autos como una alternativa
de transporte para los momentos en que un vehículo
convencional sería excesivo. Para desplazamientos dentro
de una misma ciudad, por ejemplo, para salir a hacer las compras.
"Pensamos en reemplazar viajes, no vehículos",
dice Ann Hanson, vicepresidenta de marketing de Think, la
división de Ford que diseña estos coches.
Pero hay autos todavía más
novedosos. El Gen de Daimler Chrysler, y el Neighbor de Ford
son autos desnudos. Son como carritos de golf, pero con un
motor eléctrico algo más potente y con todas
las luces reglamentarias.
Esta tendencia comenzó en el sur
de los Estados Unidos cuando sus habitantes comenzaron a salir
de las canchas de golf para ir a hacer sus compras al centro
de la ciudad. El Gen es la última moda de Bay Harbor,
un barrio cerrado de Michigan. Un tercio de la gente de Bay
Harbor ya tiene un Gen en su garaje. Lo utilizan para ir hasta
el centro, ubicado a 5 kilómetros del barrio, y para
moverse dentro de allí.
Tal fue el furor de este miniauto que los
vendedores de las casas empezaron a incluir un Gen como parte
del precio de compra. "La gente que viene quiere un cambio
de vida total. Estacionan su auto de ruta y se suben a bordo
de estos coches vecinales con sus amigos", afirma Wally
Kidd, gerente general de Bay Harbor. Sin embargo, estos autos
no son permitidos en las autopistas porque no cumplen con
las normas básicas de choque. Es allí donde
sacan la delantera el City y el Smart.
Ecológico pero no tanto
Otra de las ventajas del City tiene que ver con una de las
debilidades del hombre europeo de este nuevo siglo: la ecología.
Su motor no funciona con nafta ni a gasoil, combustibles que
dañan el medioambiente por emanar dióxido de
nitrógeno, óxido de nitrógeno y óxido
de azufre. Tiene un motor eléctrico que se debe recargar
en un toma de 220 voltios cada 80 kilómetros. Y el
motor eléctrico tiene emisión cero. Pero también
tiene sus desventajas.
"En las estaciones de servicio del futuro habrá
enchufes para ''llenar el tanque de combustible''. Y la electricidad
que llegue a esas estaciones provendrá de las centrales
eléctricas, las cuales funcionan a partir de combustibles
que dañan el medio ambiente. Es decir que con los autos
eléctricos no habrá emisión de gases
en las ciudades, pero sí en los sitios en donde están
emplazadas las centrales eléctricas. El problema no
se eliminará, más bien se trasladará.
Otro inconveniente del motor eléctrico es que la batería,
una vez que se convierte en desecho, es muy contaminante",
aclara la ingeniera Cecilia Smoglie del Instituto Tecnológico
de Buenos Aires.
Más ecológico aún es la celda o pila
de combustible. Que también funciona a electricidad,
pero que es generada de otra manera. La pila carga gas de
hidrógeno (se puede sacar del petróleo) y se
carga en tanques que deben mantener el combustible a unos
180 grados bajo cero. "El hidrógeno hace que la
pila funcione para que genere electricidad. Así la
electricidad se crea en el mismo auto, y no se necesitan de
las centrales eléctricas. Además, lo que emite
el caño de escape de un auto a pila de combustible
es vapor de agua, que obviamente no contamina", concluye
Smoglie.
El problema de los autos a pilas de combustible es su autonomía.
Un gran tanque de hidrógeno se vacía más
o menos cada 100 kilómetros.
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