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Puentes entre el pensamiento crítico y el pensamiento ecológico Imprimir E-Mail
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jueves, 10 de octubre de 2013
Puentes entre el pensamiento crítico y el pensamiento ecológico La realidad concreta actual se vuelve cada vez más compleja y dinámica, por lo que se requiere su abordaje desde una perspectiva dialéctica e integral que contribuya a la formulación de un pensamiento desde el mecanicismo. En nuestra época es clave pensar desde las relaciones y procesos, en vez de objetos fragmentados de la realidad. Ello sólo puede procurarse con una edificación epistemológica comprometida con los procesos históricos y la unidad en la diversidad, contribuyendo a develar los orígenes y la multiplicidad de factores que inciden en los conflictos sociales y ambientales.

El pensamiento occidental, según de Sousa (2004), cargado de cientificismo ha negado la posibilidad de considerar otros saberes provenientes de campesinos, indígenas, obreros, entre otros grupos sociales, como producto de un acumulado histórico de experiencias y prácticas acompañadas por reflexiones que -aunque no sean sistematizadas- permiten la sobrevivencia frente a la vida cotidiana. Justamente, en la reconstrucción de la cotidianidad cobra fuerza pensar el devenir social en una mirada diversa pero a la vez integradora de la comunidad como parte de un tejido social desde una dialéctica de complementariedad-antagonismo. En tal sentido, la tensión se muestra desde distintos espacios sociales que redimensionan las realidades concretas. No puede haber entonces una integración de conocimientos, si no hay un reconocimiento de las diferencias culturales y, por lo tanto, respeto ante la diversidad cultural, cuestión poco frecuente en el pensamiento eurocéntrico del positivismo lógico. Esta aproximación de la interculturalidad ofrece una oportunidad para la reconstrucción epistemológica del pensamiento crítico como alternativa al pensamiento único (Vega, 2012). Así se discurre una ecología de saberes contrahegemónicos que nutren la resistencia sociocultural y política frente a la arremetida de la globalización neoliberal y sus mecanismos de dominación (de Sousa).

Esta ecología de los saberes pone sobre el tapete el tema de la devastación ambiental que se agrava en la sociedad capitalista, a través del proceso de acumulación del capital y su antagonismo frente a la naturaleza, en simultáneo con la perspectivas de género y étnica que cuestionan el patriarcado inmerso en el patrón científico-técnico eurocéntrico y la invisibilización del aporte cultural de las comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes. Esta exclusión de la razón instrumental frente a “otras racionalidades”, ha facilitado la “ceguera” epistemológica que propicia una serie de “monoculturas” que mutilan la posibilidad de generar transformaciones paradigmáticas. La primera monocultura es la del rigor científico, al hacerse hincapié en la negación del diálogo de saberes y la posibilidad de producir una nueva ciencia que, al decir de Fals Borda (1980), sea popular, propiciando así más bien una nueva “ignorancia”. Una segunda monocultura expuesta por Boaventura de Sousa es la de determinar la linealidad del tiempo, cuestión que ha traído tergiversaciones sobre todo por parte de algunas corrientes marxistas y antimarxistas (Gandy, 1978).

Al respecto, hay que asumir críticamente este punto, ya que de Santos impugna la perspectiva progresista, al negar que el “desarrollo” haga más felices a quienes pudieran considerarse “primitivos”. Lo cual suele ser relativo, porque lo importante es que la confusión de acumulación ilimitada de satisfactores no reine como indicador de felicidad social, para no asumir la justificación de la exclusión histórica de los pueblos no occidentales. He allí que necesitamos navegar en el respeto intercultural y la decisión crítica de las opciones tecnológicas por parte de comunidades vernáculas, para satisfacer las necesidades sociales con acceso igualitario y Asumamos, además las diferencias sin naturalizar la desigualdad, ya que esta última naturaliza la exclusión y discriminación social como mecanismos de dominación. A la vez, la pluralidad de escalas debe ser un elemento clave en la convivencia del hecho urbano, para garantizar espacios sostenibles con el aprovechamiento responsable ecológicamente, lo cual se ve confrontado con la irrupción de una ciudad “mall” que arrolla áreas en nombre del sacro santo consumismo y la productividad globalizada de la especulación inmobiliaria. Así, la lucha por ciudades sostenibles nos debería llevar -si seguimos las ideas de Boaventura de Sousa- a interrelacionar e interconectar las movidas que surgen de lo local con las de carácter nacional e internacional, apostando a compartir y nutrir experiencias y propuestas para dignificar a la clase trabajadora desde lo urbano y a los grupos sociales de pobladores, refugiados ambientales, entre otros, que deben ser reivindicados en el derecho a la ciudad y a un hábitat seguro y ecológicamente equilibrado. Sólo a través del diseño colectivo y ejecución participativa de una política ecosocialista se podría plantear la dignidad humana, la equidad auténtica y un relacionamiento con la Madre Tierra como principios de vida y edificación social de lo urbano. Es por ello que una política urbana en el Socialismo Bolivariano debe pensarse desde la opción crítica y alternativa, tendiendo puentes entre el marxismo y el ecologismo, a través de una planificación popular y científica.

Bibliografía
de Sousa, Boaventura. “De la crítica del pensamiento crítico al pensamiento alternativo”, en: América Latina en Movimiento, N° 382, 23 de marzo de 2004. Quito. [Consultado en: http://www.alainet.org/publica/382.phtml, el 13/06/2013]
Gandy, Ross (1978). Introducción a la sociología histórica marxista. Ediciones Era. México.
Fals Borda, Orlando [1980]. La ciencia y pueblo. Nuevas reflexiones. En: Salazar, María (Coord.)
(2006): La Investigación-Acción Participativa. Inicios y Desarrollos. Editorial Laboratorio Educativo.
Vega, Renán (2012): “Elogio del pensamiento crítico”, en: Rebelion.org, 10 de mayo de 2012.
[Consultado en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=149334, el 17/03/2013].

Héctor Bello Silva
Cursante del PFA en Cs. para el Desarrollo Estratégico
Universidad Bolivariana de Venezuela


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