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Vacas tóxicas, personas contaminantes Imprimir E-Mail
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Publicado por Administrador   
sábado, 23 de julio de 2005
GanadoNo sólo las chimeneas, los escapes de los automotores, los vertidos de sustancias tóxicas o las cenizas industriales fomentan el efecto invernadero y el cambio climático. Desde los gases de los rumiantes hasta la caspa y la piel de los seres humanos contribuyen a alterar el ambiente planetario, en mucha mayor medida de lo que se supone.

Como si se tratara de espejismos, en Ecología, las cosas no son siempre lo que parecen: a veces la polución atmosférica modera el deterioro ambiental y la Naturaleza puede contaminar.

Aunque se discrepa sobre el alcance y evolución del fenómeno, ya se sabe que los gases contaminantes que se acumulan en las capas superiores de la atmósfera forman un filtro, que permite que entren los rayos que llegan del Sol pero impide que salgan los que refleja la Tierra, fomentando el calentamiento del mundo, en lo que se conoce como "efecto de invernadero".

Ahora, en base al estudio del impacto climático de las nubes de humo producidas por los incendios de las Torres Gemelas de Nueva York, tras los atentados del 11 de septiembre, y de la reducción de emisiones contaminantes en el continente europeo, algunos científicos creen que la acumulación de algunos gases en el cielo terrestre puede tener un efecto considerado "beneficioso".

Según explican, parte de esa capa gaseosa actúa como un parasol, produciendo un oscurecimiento atmosférico que ayuda a enfriar el planeta, evitando que el calentamiento global, inducido por el "efecto de invernadero", sea todavía mayor.

Pero ésta no es la única paradoja ni teoría polémica, relacionada con el cambio climático y la contaminación, ya que la Naturaleza, la peor damnificada por la actividad artificial y química del ser humano, también "arroja piedras sobre su propio tejado" al ensuciar el planeta con las sustancias orgánicas que eliminan algunos animales superiores, ¡incluidos nosotros!

Chimeneas con cuatro patas


Aunque parezca mentira, según estudios recientes, una vaca lechera puede contaminar hasta cuatro veces más que un carro, por medio de sus excrementos, ventosidades y eructos.

El gas de "efecto de invernadero" cuya concentración ha aumentado más en los últimos años es el metano o CH4, que procede de actividades biológicas, y no el dióxido de carbono C02, uno de los compuestos perjudiciales más estudiados. Además, el CH4 es 21 veces más contaminante que el C02.

En Europa, los rumiantes producen una tercer parte del metano liberado a la atmósfera: las vacas expulsan el 98 por ciento del CH4 al rumiar sus pastos por medio de eructos, por su boca o sus fosas nasales, y el 2 por ciento restante, en forma de ventosidades anales, o como componente de estiércol que expulsan al defecar.

Se calcula que cada vaca emite unos 150 kilos de metano al año, y que en el mundo viven 1.300 millones de estos rumiantes que producen casi 200 millones de toneladas anuales de CH4, con lo cual la ganadería se convierte en una actividad tanto o más contaminante que el transporte automotor, en algunos casos.

Curiosamente, algunos ganaderos intentan sacar partido del problema, ya que junto con expertos de la Universidad Nacional del Nordeste de Argentina, uno de los países con más ganado vacuno, han diseñado un dispositivo denominado "biodigestor", que extrae el metano de los excrementos de las vacas y lo transforma en energía por medio de un proceso químico.

Aunque su iniciativa apenas mejora la contaminación, dado que el metano de los excrementos es una ínfima parte del que expulsan los vacunos, en las granjas con un mínimo de 50 animales, los ganaderos obtienen suficiente electricidad como para iluminar sus viviendas, y darles a sus vacas calefacción en invierno y aire acondicionado en verano.

Contaminación a flor de piel

No sólo las vacas contaminan el planeta: la caspa humana, así como las partículas de piel, las células, las bacterias y el polen, son elementos de contaminación mucho más importantes de lo que se suponía, según un estudio publicado en la revista Science.

Estos compuestos naturales también forman parte de los denominados aerosoles, una familia de gases que cumplen un papel crucial en el clima del planeta, según la investigación, a cargo del científico Ruprecht Jaenicke, del Instituto para la Física de la Atmósfera de la Universidad de Mainz, de Alemania.

Hasta el momento, se venía considerando que los grandes causantes de la contaminación de la atmósfera son, con exclusión de casi todos los demás, el humo de las fábricas, los gases de escape de los vehículos motorizados y las cenizas.

Según los especialistas, también el polvo, la sal y fenómenos geológicos como las erupciones pueden producir aerosoles.

No se había tenido en cuenta que los organismos de los seres humanos y otros animales que habitan el planeta pudieran aportar una parte importante de la contaminación atmosférica, la cual repercute, por distintos mecanismos, en la situación climática.

Después de recoger aerosoles en distintos ambientes y en temporadas diferentes del año, el doctor Jaenicke ha descubierto que alrededor del 25 por ciento de los gases estaba compuesto por elementos que no habían sido considerados importantes.

Entre estos contaminantes biológicos se han identificados desde partículas de piel de distintos animales, secreciones del cuero cabelludo y células muertas, hasta fragmentos de plantas, polen, esporas, bacterias, algas, virus y cristales de proteínas.

Para el doctor Jaenicke, la importancia de esas partículas celulares podría ser considerable como factor que influye en las condiciones climáticas, y habría que estudiar mejor su impacto.

Claro que alguien puede preguntarse, si al igual que ya se ha ideado un "biodigestor" para aprovechar el metano vacuno, alguien no estará ya pensando en lanzar al mercado un nuevo champú anti-caspa y también "anti-cambio climático"...
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Comentario[s]
Interesante...
Escrito por Mercè. el 2009-08-20 08:46:57
Un buen artículo, desde luego. Quien se iba a imaginar que el organismo humano (entre otras especies) también causase contaminación atmosférica... ¡hay tantas cosas que ignoramos! :?. Me ha parecido interesantísima toda la información. Gracias por compartirla. :)


 
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