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Los pequeños gestos ayudan a luchar contra la crisis climática

Andando en bicicleta

En 1998 cuando elaboramos nuestros primeros trabajos para este sitio nos planteamos, entre muchos otros interrogantes ¿Qué podemos hacer? Trabajamos sobre las propuestas del libro «Los que se van» de Juan Carlos Chebez (desde aquí pueden bajar el libro en pdf),  aportamos nuestras ideas y abrimos el tema al aporte de ustedes, que también contribuyeron aportando ideas.

Pero nos quedamos con sabor a poco, con la sensación de que los ciudadanos de a pié podemos aportar bastante participando pero muy poco desde nuestro accionar individual, digamos que dudamos del impacto positivo que un cambio de hábitos nuestro pudiera implicar.

Precisamente una investigación hecha por la revista Nature Energy publicada en 2018 analizó esta cuestión.

Según los autores, y tal como lo establece el Acuerdo de París, el calentamiento global puede limitarse a 1,5 ºC si transformamos la forma en que nos calefaccionamos, en cómo consumimos y usamos los diferentes dispositivos electrónicos y cómo nos desplazamos.

El estudio, dirigido por el Instituto Internacional para el Análisis de Sistemas Aplicados (Austria), abordó nuevas técnicas e innovaciones basándose en distintos trabajos sobre la energía utilizada en los sistemas de  transporte, hogares y oficinas y también en la fabricación de bienes de consumo. Sorprendentemente encontraron que aplicando cambios en estos tres ámbitos, la cantidad de energía necesaria se reducía de dos a cuatro veces.

Los especialistas recomiendan que utilizar vehículos eléctricos compartidos puede reducir no solo la cantidad de vehículos que se desplazan por las carreteras, sino que también la demanda mundial de energía para el transporte en un 60% para 2050. Aquí cabe aclarar que en nuestro país (Argentina) el desarrollo y comercialización de vehículos eléctricos apenas está empezando a desarrollarse. Sí resulta positivo el crecimiento de la modalidad de carpooling, utilizada básicamente por los segmentos etarios más jóvenes.

Además, y según el mismo estudio, el uso de dispositivos que agrupan diferentes funciones en un mismo aparato limitaría el crecimiento mundial del consumo de energía a un 15% en 2050.

El estudio también se hace hincapié en el cambio de los hábitos alimentarios, comer menos carne roja puede reducir las emisiones y modificar la matriz de explotación agropecuaria, dedicando mayor superficie a la cosecha de alimentos para humanos en detrimento de la destinada para la producción de alimentos para los animales. Los terrenos excedentes también podrían ser utilizados para incrementar la cobertura forestal en una superficie aproximada de 500.000 km2.

En cuanto al rendimiento energético de los nuevos edificios y las renovaciones de los ya existentes podría disminuir la demanda de energía de calefacción y refrigeración en un 75% para 2050. Aquí caber aclarar que si bien el ciudadano medio generalmente es ajeno a las decisiones de diseño de nuevos edificios y esto aún está sujeto a los vaivenes de la economía; podemos sí tomar algunas medidas como el reemplazo de las lámparas incandescentes comunes y lámparas halógenas por lámparas de bajo consumo y -mejor aún- por lámparas LED. También podemos hacer un uso racional de los aparatos acondicionadores de aire (nunca por debajo de los 21º C) como así también de los artefactos de calefacción; apelando, en principio, a abrigarnos convenientemente para combatir el frío.

«Los cambios en la forma en que nosotros, como usuarios finales de energía, hacemos en nuestras vidas diarias tienen efectos colaterales en la forma en que se fabrican y transportan los bienes, se construyen oficinas y centros comerciales y se cultivan alimentos», remarca en esta nota de prensa Arnulf Grubler, autor principal del estudio.

Entonces, está en nosotros debatir estas propuestas, apreciar su conveniencia y tomar acciones que las promueva y faciliten, pero más allá de las acciones individuales, para hacer realidad este escenario harán falta «esfuerzos sin precedentes» por parte de los políticos, que deben básicamente tomar conciencia de la validez y necesidad de implementar estas propuestas, y comprometerse con los nuevos estándares, y de las empresas, para que comprendan que el único camino para sostener el mercado que las alimenta pasa por el desarrollo de innovaciones bajas en carbono que las personas podamos incorporar en nuestra vida cotidiana.

Tengamos fe, militemos por un mundo justo y sostenible.

Daniel Blanco
exclusivo para Barrameda.com.ar

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