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| La ratificación de Rusia
será crucial. |
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El presidente ruso Vladimir Putin abre una
conferencia internacional sobre los cambios climáticos,
este lunes en Moscú.
Y líderes europeos y de Naciones Unidas
le están pidiendo que aproveche la ocasión para
confirmar su ratificación del acuerdo de Kyoto, refrenando
la emisión de gases que contribuyan al efecto invernadero.
El escenario y la oportunidad de la Conferencia
Mundial de Cambios Climáticos son particularmente relevantes,
ya que es precisamente de Rusia de quien se espera la implementación
del acuerdo refrendado en Japón hace siete años.
La agenda formal se limita a aproximadamente
500 ensayos científicos que versan sobre el recalentamiento
del planeta, pero el destino del obstaculizado Protocolo de
Kyoto permanecerá como tela de fondo.
Los señales no parecen halagüeñas.
La negativa de Estados Unidos a formar parte del acuerdo debilitan
las reglas de Kyoto, que requieren a todo el resto del poder
industrial ratificar el acuerdo antes de que se convierta
en una ley internacional.
Sin embargo, sólo Rusia no lo ha hecho,
aunque hace un año mostraba una aparente seguridad
de hacerlo.
Esto ha provocado repetidas protestas de
la Unión Europea, que ha redactado ya detalladas propuestas
para limitar las emisiones de su propia industria, desde el
año 2005.
Y ha sido irritante también para países
como Canadá y Japón, que han adelantado sus
ratificaciones enfrentando rotunda oposición local.
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