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ROSARIO.- Un relevamiento realizado por
el Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria
Química (Intec) de la Universidad del Litoral reveló
que en los últimos 20 años se produjo una disminución
del 50 por ciento de los recursos ícticos del río
Paraná. La explotación pesquera sumada al impacto
de las represas hidroeléctricas son las causas del
fenómeno que amenaza provocar un fuerte impacto ambiental
y económico en la región litoral.
La investigación fue realizada en
San Javier, localidad situada 140 kilómetros al norte
de Santa Fe, por el Grupo de Evaluación de Impacto
de Recursos Pesqueros del Intec, que dirige Norberto Aldani.
El estudio, que comparó el tamaño de los peces
que se extraen del curso de agua en la actualidad y de los
que se extraían en la década del 80, puso en
evidencia una merma en el peso de los ejemplares. "Pudimos
comprobar que el recurso pesca ha caído el 50 por ciento
respecto de los valores mínimos históricos de
los años 80", aseguró Aldani.
La principal causa de la caída del
recurso íctico es la explotación intensiva que
realizan las empresas acopiadoras y exportadoras de pescado
radicadas en la región. La especie que corre mayor
riesgo de extinción es el sábalo,
un eslabón clave de la pirámide alimentaria
del Paraná, que se convirtió en la principal
víctima de la depredación. Se extraen unos 30.000
ejemplares por día.
"Con esta presión extractiva,
el sábalo se terminará mucho antes de lo que
se cree, lo que provocará una situación sumamente
grave", vaticinó el presidente de la Fundación
Proteger, Jorge Cappato, y enfatizó: "El sábalo
es una especie poco valorada, pero en realidad es el pez más
importante del sistema ecológico del río Paraná.
Desde el punto de vista ambiental el Paraná tiene un
atractivo muy grande, porque conforma un sistema único
en el mundo".
El sábalo se exporta para ser usado
como base de alimentación a Brasil, Bolivia, Colombia,
Paraguay y Nigeria. El volumen de producción alcanza
las 30.000 toneladas anuales. Se pesca, con redes amplias
y de malla pequeña, principalmente en la región
litoral. El acopio se realiza en cámaras frigoríficas
en empresas radicadas en Villa Constitución, Luján,
Victoria y Diamante, y desde allí se lo transporta
fuera del país.
En el Paraná existen unas 220 especies,
y unas 20 son las que tienen mayor valor comercial y alimentario.
"La sobreexplotación del sábalo hace que
las especies que se alimentan de ella, como los surubíes,
dorados
y todos los grandes predadores del sistema, se vean amenazadas",
indicó Aldani.
Peligro
económico y social
La depredación que realizan las empresas
tendrá un fuerte impacto económico y social
en la región. "No sólo se verán
afectados los pescadores sino también las muchísimas
familias que lo único que tienen para dar de comer
a sus hijos es pescado -advirtió Cappato-. También
sufrirá un fuerte golpe el turismo que vive de la pesca
deportiva y que realizó fuertes inversiones en los
últimos años."
"El colapso de la pesca pone en peligro
cualquier plan de desarrollo turístico en la región
litoral", enfatizó el ecologista, y agregó:
"Pensar que se termina la pesca en el río Paraná
es como pensar que se termina la nieve en Bariloche o en Las
Leñas".
El informe alertó al gobierno santafecino
sobre la dimensión y las consecuencias sociales del
problema. El secretario de Medio Ambiente provincial, Aníbal
Vázquez, admitió que resulta indispensable buscar
alternativas que pongan freno a la disminución de los
recursos ícticos del Paraná, a fin de atenuar
las consecuencias que el fenómeno puede traer aparejadas
en las comunidades que basan su economía en la pesca.
"Las familias que viven de la pesca
cada día deben capturar más para sobrevivir
y, cuando la captura se empiece a hacer más difícil,
pasarán a engrosar la población con necesidades
básicas insatisfechas", dijo.
Vázquez aseguró que los gobiernos
santafecino y entrerriano trabajan en un proyecto de ley que
regule la captura de sábalos. La idea es imponer un
límite a la pesca en gran escala que se produce en
la región. Los expertos aseguran, sin embargo, que
la única forma de poner coto a la explotación
desmedida del sábalo es controlando a las empresas
que lo comercializan.
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