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Tambogrande, uno de los valles agrícolas
del Perú, ubicado al noreste de la provincia de Piura,
con una población estimada en 72,736 habitantes de
la cual la mayor parte es joven y rural, vive en la actualidad
uno de los conflictos más importantes de su historia
que amenaza la sostenibilidad y sustentabilidad de su desarrollo
ante la amenaza del ingreso de la actividad minera en la zona
por parte de la empresa canadiense Manhattan Minerales Corporation.
Actualmente el gobierno del Perú,
a través de la autoridad del sector (Ministerio de
Energía y Minas) tiene la última palabra para
decidir si aprueba o no el Estudio de Impacto Ambiental presentado
por la empresa minera Manhattan, estudio que tiene serias
falencias y cuestionamientos técnicos hechos por expertos
independientes. Hasta el momento el gobierno peruano ha hecho
caso omiso a la voluntad mayoritaria manifestada por la población
tambograndina en la consulta vecinal realizada en junio de
2002 donde ha rechazado la realización de actividad
minera en la zona y ha reafirmado su opción por el
modelo de desarrollo agroexportador.
Valor económico del Valle
Este fructífero Valle representa el
40 % de la producción de limón y mango nacional.
La exportación de mangos da ingresos por 20 millones
de dólares. De ello, se estima una ganancia neta de
entre 7 y 10 millones de dólares para los exportadores
locales.
San Lorenzo y Tambogrande exporta sólo
el 40% de su producción de mango y el 5% de su producción
de limón, lo que supone un enorme potencial para ofertar
internacionalmente sus productos.
La producción de alimentos agrícolas
anuales es de más de 400 mil toneladas, dando Tambogrande
empleo a no menos de 15.000 trabajadores agrícolas
directos frente a los 500 puestos de trabajo que ofrece la
empresa minera de ingresar a la zona. El valor económico
en riesgo del valle por la actividad minera es de $ 2.153
millones.
Los U$S 33 millones de ingreso neto promedio
anual logrado actualmente por los agricultores y trabajadores
agrícolas en el valle de San Lorenzo sería 4
veces superior al monto total conformado por el ingreso que
recibiría el Estado por impuestos y el correspondiente
al total de las remuneraciones que percibirían los
trabajadores de la empresa minera, sin contar que una vez
recibido el ingreso por impuestos, el Estado no garantiza
el retorno sino una parte muy reducida a través de
los gobiernos locales, sin llegar a las comunidades campesinas.
El ingreso neto del valle es más de 30 veces la suma
de lo que se percibiría como canon más el que
recibiría los trabajadores locales de la empresa minera.
Irregularidades en la concesión
minera
Durante el gobierno de Alberto Fujimori (1999),
se autorizó mediante Decreto Supremo (N° 014-99-EM)
el otorgamiento de derechos mineros en esta zona a la empresa
Manhattan Minerals Corp, poniendo en riesgo con ello el éxito
logrado en el valle y un futuro promisorio.
Este Decreto Supremo violenta el sistema
jurídico nacional, al ir contra leyes y contra procedimientos
constitucionales (artículo 5 de la Ley 25284, artículo
1 y 2 de la ley 27015, artículo 4 de la ley 26505 y
su Reglamento y artículo 71 de la Constitución).
Además contradice los principales enunciados del Pacto
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales
de las Naciones Unidas. Contradice abiertamente el sentir
de la población y de las autoridades locales que se
encuentran satisfechos con los resultados obtenidos hasta
el momento, aunque, por supuesto, con la expectativa de superar
sus metas actuales.
A esto se suma que el Estudio de Impacto
ambiental sobre el que se determinan si procede o no el proyecto
minero es realizado por al propia empresa que interesada en
ejecutar el proyecto, lo que no garantiza imparcialidad ni
confianza.
Amenazas del proyecto minero y violación
de los derechos humanos
El proyecto minero está ubicado en
el epicentro del Fenómeno de El Niño, en donde
las lluvias son torrenciales, haciendo de las canchas de relave
y el tajo abierto una amenaza constante de contaminación.
El proyecto minero competiría con
la agricultura por el recurso del agua, que de por si ya es
escaso en la zona. Además la geología del área
permitiría una rápida y peligrosa formación
de ácidos que afectaría la calidad del agua
superficial y subterránea. En estos dos casos la agricultura
resultaría perjudicada.
Se afectaría la zona urbana del distrito,
teniendo que desalojarse aproximadamente a 1.500 familias
violándose su derecho a la vivienda e incumpliéndose
la normatividad nacional vigente que prohíbe que se
afecte o dañe al pueblo.
La contaminación afectaría
la agroexportación de frutos que anualmente representa
un ingreso de 20 millones de dólares para los agricultores
locales, lo que significaría pérdida de los
puestos de trabajo que brinda la agricultura en el Valle que
son alrededor de 15.000.
La población no ha otorgado la licencia
social para la realización del proyecto puesto que
nunca fue consultada sobre el mismo y más bien haciendo
uso de los causes institucionales y democráticos manifestó
su opción por el modelo agroindustrial y la no pertinencia
en la zona de la actividad minera.
El deficiente Estudio de Impacto Ambiental
presentado por la empresa Manhattan, no hace más que
reflejar la falta de argumentos para evitar el daño
ambiental en la zona que se produciría afectando los
derechos humanos de la población consagrados en la
Constitución Política del Estado y en los Instrumentos
Internacionales de Derechos Humanos como la Convención
Interamericana de DDHH, el Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos y el Pacto Internacional de Derechos
Económicos Sociales y Culturales.
Los dirigentes populares del Frente de Defensa
de Tambogrande son continuamente amenazados, agredidos por
agentes de la empresa minera y hostilizados a través
de denuncias policiales, llegándoseles hasta aperturar
procesos judiciales a fin de disuadirlo de continuar en la
defensa del Valle. En abril del año 2,001 ya fue asesinado
el Presidente del Frente de Defensa del Valle, el Ingeniero
Godofredo García Baca, quien recibía continuas
amenazas, los pobladores responsabilizan a la empresa minera
de esta muerte.
El Ministerio de Energía y Minas ya
ha programado las Audiencias Públicas para la presentación
del Estudio de Impacto Ambiental (5,6, y 7 de noviembre),
esto constituye casi la última etapa para que el gobierno
decida la procedencia o no del proyecto en la zona. El Estado
peruano tiene el 20 % de acciones en este proyecto minero,
constituyéndose en juez y parte. La población
que ha buscado por todos todos los causes institucionales
ser escuchada ha manifestado democráticamente en la
Consulta Vecinal realizada en junio del 2,002 su rechazo a
la actividad minera en la zona reafirmando su opción
por el modelo de desarrollo agroindustrial, y no considera
razonable que se violenten sus derechos y que se cambie su
opción de desarrollo que posibilita un futuro sostenible
y sustentable a sus hijos. Por ello las organizaciones de
derechos humanos como la Coordinadora Nacional de Derechos
Humanos del Perú (coalición que agrupa a 61
organismos de derechos humanos en el país), otras organizaciones
de derechos humanos y ambientalistas colabora y acompaña
al pueblo de Tambogrande en la defensa de sus derechos humanos
amenazados.
Así mismo diversas organizaciones
y redes internacionales como Amnistía Internacional,
Rights and Democracy de Canadá, Misión Belén
de Suiza, Campaña Mundial de los Bosques, Oilwacht,
Seen (USA), Equipo Nizkor (España), Friends of Heartt
(Netherland), Serpaj Europa y el Parlamento de Barcelona,
se han pronunciado invocando al gobierno peruano que respete
la decisión del pueblo de Tambogrande.
Hacemos un llamado a otras redes, organizaciones
y líderes políticos comprometidos con la defensa
de los derechos humanos a que pronuncien y se adhieran a esta
justa causa e invoquen al gobierno peruano y a las autoridades
competentes que respete la decisión manifestada por
la población Tambograndina y desapruebe el Estudio
de Impacto Ambiental presentado por la empresa minera Manhattan
y ponga fin a este conflicto, y devuelva con ello tranquilidad
y la posibilidad de un futuro sostenible a la población.
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